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La mentira de las aulas masificadas de estudiantes

Ni ha habido hacinamiento en las aulas en el último curso escolar ni parece que vaya a haberlo este curso académico. Con el RD 14/2012 de 20 de abril, el Ministerio de Educación dejó abierta a las comunidades autónomas la posibilidad de aumentar la ratio de alumnos por aula como una de las medidas urgentes que se habilitaron para racionalizar el gasto. Algunos sindicatos y asociaciones auguraron que estábamos abocados a «una regresión a niveles de hace más de 40 años. No cabe duda de que será como volver a las aulas masificadas de los años 70 y 80» (cuando había hasta 42 alumnos por clase), dijeron entonces. El sindicato CSI-F mantiene el mismo argumento. Hace tan sólo unos días alertaba de que «el curso 2013-2014 seguirá con las aulas masificadas: 30 alumnos en Infantil y Primaria, 36 alumnos en Secundaria y 42 en Bachillerato. También se reducirá la plantilla de profesores a base de aumentar la jornada laboral de quienes trabajan, en contra de todas las recomendaciones internacionales», remarcaba. Sin embargo, la estadística desmontan, una vez más, los peores vaticinios. Según los datos facilitados ayer por el Ministerio de Educación con motivo del comienzo del curso escolar, en el primer ciclo de Educación Infantil el curso pasado ha habido 0,7 alumnos por aula menos en cada clase; en el segundo ciclo 0,1; ya en Primaria hay 0,3 alumnos más por clase; 0,8 en la ESO y un alumno más en cada clase de Bachillerato de media. En los ciclos de grado medio, el aumento de estudiantes por clase ha sido de 0,2 alumnos y en los de grado superior 0,7 de media. Apenas nada.

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La estadística presentada ayer por Educación también revela que en el curso 2012-2013 impartieron clase 18.642 profesores menos en la educación pública, aunque en la privada y la concertada trabajaron 881 docentes más. Aun así, el Ministerio de Educación sostiene, de acuerdo con los datos, que la ratio de alumnos por profesor en el curso pasado fue de 12 por docente, una cifra inferior a la media de la Unión Europea (13 estudiantes por profesor). La proporción en España es mejor que la que registran los países que cosechan los mejores resultados educativos, como Finlandia (13,3 alumnos por docente), y Reino Unido (17,7) e incluso Países Bajos (16,3).

Acabamos de inaugurar un nuevo curso escolar con 8.087.347 alumnos inscritos en enseñanzas no universitarias, tan sólo un 1% más que el año anterior. En el primer ciclo de Educación Infantil se ha apreciado incluso una reducción de 13.800 menores, que Educación achaca a «factores demográficos». La crisis ha frenado la incorporación de alumnos extranjeros. El año pasado hubo ya 26.080 estudiantes foráneos menos. Sin embargo, las tasas de escolarización en edades posteriores a la educación obligatoria han mejorado en los últimos años hasta casi diez puntos. La Formación Profesional es la que registra este curso un mayor aumento de matriculados, con un incremento del 5%. En estos ciclos formativos, la educación a distancia gana un 17% más de estudiantes. Los que deciden continuar con el Bachillerato este año son también un 1,2% más de jóvenes.

Más de dos tercios de los estudiantes españoles (68,3%) acuden a centros públicos, un porcentaje que se ha venido incrementando ligeramente desde que comenzó la crisis, en el año 2008, cuando acudía el 67,3%. Y es que en España hay abiertos 27.790 colegios, institutos y centros de Formación Profesional, de los cuales 18.855 son públicos y 8.935 privados.

Mientras, el gasto que las administraciones públicas destinarán a la educación a partir del los presupuestos iniciales de 47.220 millones de euros (que representa el 4,5% del PIB) bajará ligeramente, un 0,2% con respecto al año anterior. No obstante, el gasto por alumno en España se sitúa en 7.861 euros, por encima de los 6.829 euros de la Unión Europea. Una situación que se repite en todos niveles educativos. De hecho, en la Educación Secundaria, el desembolso en los centros públicos es de 8.516 euros frente a los 6.701 euros de la UE. Según los datos del Ministerio de Educación, el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no sigue ningún tipo de estudio y que no ha conseguido ninguna titulación de Educación Secundaria es del 24,9%, un dato que ha mejorado 1,6 puntos, en parte por la crisis, ya que muchos han optado por volver al redil educativo o sencillamente han decidido seguir enganchados a él ante las malas perspectivas laborales. Sin embargo, seguimos en una posición muy desfavorable si nos comparamos con nuestros vecinos europeos, donde sólo deja los estudios el 12,8%. En lo que se refiere a este ámbito, aún estamos lejos de conseguir el objetivo europeo para 2020, que prevé para España una reducción del abandono escolar del 15%.

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