La Universidad española no seduce a los estudiantes extranjeros

Sólo el 2,8% de los matriculados son extranjeros, frente al 17% de Reino Unido. España, sin embargo, «exporta» y recibe el mayor número de Erasmus. La excesiva burocracia para matricularse y la falta de programas en inglés «espanta» al alumnado procedente de otros países

Las universidades españolas son las que menos estudiantes extranjeros, "internacionales", matriculan.
Las universidades españolas son las que menos estudiantes extranjeros, "internacionales", matriculan.

Sólo el 2,8% de los matriculados son extranjeros, frente al 17% de Reino Unido. España, sin embargo, «exporta» y recibe el mayor número de Erasmus. La excesiva burocracia para matricularse y la falta de programas en inglés «espanta» al alumnado procedente de otros países

«Algo estaremos haciendo mal cuando Francia tiene el doble de estudiantes iberoamericanos que España en sus universidades» y a pesar de que 400 millones de personas hablan la lengua española y les sería más fácil, por el idioma estudiar en nuestro país, reflexionaba ayer el presidente de los rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Segundo Píriz. Acababa de presentarse una monografía de la CRUE que recoge datos comparativos a nivel internacional sobre el sistema universitario español. Mucho se habla de la internacionalización como factor clave en la reforma universitaria, pero la realidad es que nuestras universidades no resultan atractivas para los estudiantes extranjeros, que se decantan más por los campus británicos o los del sureste asiático si tienen posibilidades de escoger dónde cursar o completar sus estudios. Sólo el 2,8% de los alumnos matriculados en alguna universidad española son extranjeros, uno de los porcentajes más bajos si nos comparamos con Suiza, donde el 16,5% son foráneos, Francia (11,8%) o el Reino Unido, el destino favorito, donde el 17% del alumnado procede de otro país. De hecho, los sistemas universitarios de Reino Unido, Suiza y Austria son los que tienen más demanda de estudiantes extranjeros. Paradójicamente, España es el país que más «Erasmus» recibe y «exporta». En torno a 40.000. Pero las llegadas de estudiantes se conciben como experiencias durante un periodo limitado de tiempo que no supera los seis meses.

La respuesta a esta cuestión se encuentra en que «en España se piden muchos requisitos para matricularse...Algunas universidades se han sentido impotentes cuando han comprobado que, una vez firmados los convenios internacionales de distintos estudiantes de Iberoamérica, y ya con las maletas hechas, se han encontrado con una cantidad enorme de trabas burocráticas que ha hecho que muchos estudiantes finalmente no salieran de su país».

El director del informe presentado ayer, Francisco Michavila, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid y director de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria, cree que el éxito de otros países reside en el «esfuerzo que han realizado en la puesta en marcha de muchos programas en inglés». La clave, desde su punto de vista, reside en que «hace falta más grados y másteres en inglés e incidir en la formación del profesorado en metodologías educativas y en la capacitación en lenguas extranjeras». Y en eso, España no ha hecho tanto esfuerzo como, por ejemplo, ha realizado la vecina Francia, cuyas embajadas hacen una importante labor de marketing de sus universidades difundiendo todas sus actividades y programas para atraer al alumnado procedente de otros países.

Una opinión que también comparte el nuevo rector de la Universidad Camilo José Cela, quien ayer añadió a estos factores el hecho de que España no figure en los primeros puestos de los ranking internacionales de universidades, un elemento que considera que también se tiene en cuenta por parte de los estudiantes. Y es que el rendimiento de las universidades es significativo pero en el rango de las 500 mejores universidades del mundo.

De momento, el Ministerio de Educación ya ha tomado nota y ayer el secretario general de Universidades, Jorge Sáinz, informó de que está en marcha un acuerdo con la Dirección General de Inmigración del Ministerio de Trabajo, dentro del Plan de Internacionalización que tiene puesto en marcha, para que la burocracia se agilice y sea más fácil la tramitación para que un estudiante pueda venir a España a cursar sus estudios.

El estudio presentado ayer también recoge otros datos como la cantidad que se invierte por estudiante universitario y año, que en España es de 14.000 euros, tan sólo por encima de Italia y Portugal y muy alejados de la inversión de Suiza, que presenta el mayor gasto anual por estudiante: 1,7 veces el de España. Sin embargo, llama la atención el hecho de que el gasto en personal represente el 77% del gasto corriente, diez puntos por encima de las medias de la UR-21 y de la OCDE.

Tampoco podemos decir que hay pocos profesores para el volumen de estudiantes universitarios que hay en España. Más bien todo lo contrario. El indicador español es uno de los más bajos: doce estudiantes por profesor, frente a los once de Suecia y Alemania. La media europea se sitúa en quince. Y, pese a lo que se tiende a pensar, el profesorado español no tiene una media de edad muy alta si establecemos comparaciones con otros países como Italia, Suecia o Francia. Solamente el 39% del profesorado universitario tiene más de 50 años.

Tampoco es que España haga un esfuerzo económico muy importante, en términos de PIB, si volvemos a establecer comparaciones. Sólo superamos a Grecia, pero la media de la UE-15 es 1,4 veces el valor que España dedica de su PIB a la I+D en las universidades.

Ahora bien, no hay que olvidar que la producción investigadora en España es muy importante en relación a los fondos que se destinan para este fin. De ahí que el estudio concluya que «el posicionamiento en producción científica es mejor que el que le correspondería por el tamaño de la economía». Podemos presumir de tener un porcentaje alto de personas entre 25 y 64 años que tienen FP de Grado superior, Bachillerato o estudios universitarios: uno de cada tres. Concretando un poco más, el 23 por ciento de la población española tiene estudios universitarios, una proporción superior a Francia, Alemania e Italia y que el estudio atribuye al «efecto de apertura y democratización de la educación promovido por la Ley de Reforma Universitaria de 1983, que ha producido uno de los mayores porcentajes de población con estudios superiores».