El cuarto futbolista de la Arandina: «Ahí no pasó nada»

David, el otro futbolista del Arandina que estaba en la casa, fue «atornillado» en busca de contradicciones, pero su relato es sólido

Un coche de la Policía sale ayer de los juzgados de Aranda de Duero
Un coche de la Policía sale ayer de los juzgados de Aranda de Duero

David, el otro futbolista del Arandina que estaba en la casa, fue «atornillado» en busca de contradicciones, pero su relato es sólido.

El único testigo presencial de lo que sucedió en el piso de los tres futbolistas del Arandina en prisión acusados de una presunta violación a una menor declaró ayer. David, compañero de los detenidos, fue «atornillado» durante un buen rato por las preguntas del Juez, la Fiscalía y las acusaciones en busca de contradicciones en su relato. Fue cuestionado por pequeños detalles de aquel día y lo cierto es que su testimonio fue de lo más sólido. Nada chirriaba en su descripción de los hechos en una noche en la que «no pasó nada». «Yo, aquel día llegué a casa con Víctor y Raúl. Veníamos de entrenar. Al entrar en el piso nos encontramos a Lucho, que estaba lesionado y por eso no había ido al campo. La chica también estaba allí ya, cada uno sentado por su lado en el salón. Nosotros también nos sentamos y pusimos la tele», comentó el chico, que, en ningún momento, durante las primeras semanas fue mencionado por la denunciante.

«Recuerdo que hablé con Raúl (uno de los acusados) de lo duro que era el entrenador. Estuvimos mirando la tele y el móvil y hablamos de una aplicación que se llama “Musical. ly”. Lucho se la bajó y no sé si llegó a grabar un vídeo. Todos hablábamos, siempre con el teléfono en la mano», continuaba el cuarto futbolista que, en un principio, no creyó que los hechos denunciados correspondieran a la noche en la que él estuvo en aquel piso. «La chica fue al baño y regresó. En un momento dado decidimos irnos y yo fui a la habitación a cambiarme porque iba en chándal. Me puse un vaquero, me peiné y conteste algunos mensajes. No se cuánto pude tardar, ¿diez o quince minutos? Como muchísimo quince. Cuando salí de la habitación la chica ya se había ido y el resto estaba sentado donde les había dejado. Yo no vi que ocurriese nada ni escuché nada», explicaba ayer en los juzgados de Aranda de Duero una de las personas que más luz puede aportar para aclarar el caso.

«Bajamos juntos al bar San Francisco (justo al lado de la puerta de portal de la casa en la que vivían los futbolistas) y nos atendió una camarera», finalizaba David, muy sólido del primer al último momento de su declaración y sin contradicciones. Sorprendió al principio que no hubiese acudido antes a las autoridades para declarar, dada la repercusión social que había alcanzado este asunto, pero también para esta cuestión dio una explicación bastante convincente. «Si hasta ahora no había hablado sobre esto ni había prestado declaración es porque pensé que la chica se refería a otro día y no al que yo estuve, ya que no pasó nada. Al ver que yo aparecía en un vídeo que ella grabó esa noche y al saber que se refería a ese día concreto en el que yo estuve, he decidido prestar declaración», confesaba.

Petición de libertad

Tras la declaración, los tres abogados de la defensa han anunciado la intención de pedir nuevamente la puesta en libertad inmediata de los chicos. Además del cuarto futbolista, también declaró ayer en Aranda una menor que iba a clase con la denunciante. Ésta apuntó que la chica «alardeaba» de haber estado con los tres jóvenes futbolistas en los días previos a denunciar la presunta agresión.