El juguete estrella del año dobla su precio en la reventa

Desde principios de diciembre está agotado. Encontrar el centro de mando de la patrulla canina se ha convertido en la odisea de estas navidades y las webs de subastas saben sacarle provecho

Este juguete de la serie infantil Patrulla Canina ha desbancado a Peppa Pig
Este juguete de la serie infantil Patrulla Canina ha desbancado a Peppa Pig

Desde principios de diciembre está agotado. Encontrar el centro de mando de la patrulla canina se ha convertido en la odisea de estas navidades y las webs de subastas saben sacarle provecho

¿Cuántos pajes de los Reyes Magos han recibido tarde la carta de algún niño y no han encontrado el juguete deseado? Es cierto que otros más perezosos han dejado la búsqueda para el último momento y no son capaces de localizar ese deseo concreto. La cosa se complica si el juego que aparece en el inicio de la lista es el centro de mando de la patrulla canina. Desde principios de diciembre es imposible encontralo en la estantería de ninguna juguetería o centro comercial. Su distribuidor, Bizak, ya alertó hace unas semanas de que se habían quedado sin stock. Por ello, para muchos padres sólo ha quedado una solución: acudir a la reventa.

Los anuncios del juguete aparecen tanto en webs de segunda mano como en Ebay o Amazon. Eso sí, preparense para el precio. Si en una juguetería normal su coste no superaba los 70 euros –dependiendo de la tienda o centro comercial que se elija–, ya sólo se puede comprar a partir de 120 euros y, en algunas páginas, el precio asciende a los 150. Una cifra desorbitada para un juguete destinado a niños de entre tres y cinco años.

Y si ese juguete deseado no llega, «los padres deben advertir al niño de que los Reyes tienen la licencia para regala lo que consideran oportuno. Todo depende mucho de cómo se viva el momento. Además, los Magos pueden dejarles una nota a los pequeños explicándoles lo que ha ocurrido y que les han encargado a sus padres que durante las próximas semanas encuentren ese juguete deseado», explica Inma Marín, asesora pedagógica y directora de Marinva. Pero, como indica esta experta, «estas cosas no suelen ocurrir. Todo lo contrario. Muchas veces se regalan demasiados juguetes».

Pata empezar, como indica Marín, «lo importante es enseñarles a hacer la carta. Debe ser una petición filtrada». Ellos pueden pedir con total libertad lo que desean, «lo que ocurre es que optan por las cosas que ven en televisión y en los catálogos de juguetes. Debemos abrirles las posibilidades, llevarlos a tiendas de barrio para que vean otras opciones e, incluso, proponerles que pidan experiencias como preparar un picnic en el comedor de casa o una salida en bici en familia». Un punto importante que destaca esta experta en el juego es que «la carta nunca arranque con ‘‘Me pido’’ o ‘‘Yo quiero’’. Tienen que hacer una verdadera carta y presentarse, dar datos de sus gustos, de las cosas que les ilusionan». «Las cartas deberían ser más bien telegramas», asegura el psicólogo Javier Urra. «Deben ser austeras e incluir juguetes creativos», añade. En este sentido, las tabletas volverán a ser uno de los regalos estrella de estos Reyes: uno de cada cinco productos de tecnología que se compran van a parar a manos de los niños, según cifras de Energy Sistem. «Es una posibilidad más. Pero hicimos un estudio hace poco con Trina y la conclusión es que a los niños no les gustan tanto las tabletas como a los padres. De hecho, un 63% prefería pasar más tiempo con sus padres. Si les das opciones como ir a ver una ciudad o ver un partido de baloncesto, las anteponen». En este punto coincide Marín: «Al final los niños piden lo que está de moda. Que los Reyes regalen juegos de mesa es una opción magnífica, siempre que los padres estén dispuestos a disfrutar de ellos en familia». Y es que, como explica la asesora pedagógica, «es normal que los niños se vayan a su habitación a jugar a la Play Station si sus progenitores no quieren pasar un rato con ellos. Ese tiempo debería ser sagrado porque no sólo es beneficioso para los niños, también lo es para los mayores».

Y, ¿si los Magos dejan carbón? «Deberían dárselo a toda la familia porque siempre hay algo que podemos mejorar», dice Marín.