El jurado declara a los padres de Asunta culpables de su muerte

Fotografía tomada de la señal institucional de televisión, de la abogada Rosario Porto (primera fila-i) y el periodista Alfonso Basterra (segunda fila-i), en la sala donde se ha leído el veredicto del jurado popular.
Fotografía tomada de la señal institucional de televisión, de la abogada Rosario Porto (primera fila-i) y el periodista Alfonso Basterra (segunda fila-i), en la sala donde se ha leído el veredicto del jurado popular.

Tras una deliberación que se ha prolongado durante cuatro jornadas, los cinco hombres y cuatro mujeres que integran este órgano han coincidido en que la víctima no tuvo posibilidad alguna de defenderse.

Culpables sin ningún genero de dudas. Las pruebas indican que Alfonso Basterra y Rosario Porto son culpables de asesinar a su hija Asunta Basterra. Con esta rotundidad se pronunció el jurado en la lectura del veredicto. Porto escuchó impertérrita la decisión. Basterra, primero se puso la mano en la frente, y después negó con la cabeza y volvió a apoyar la cabeza en la mano, ocultando su rostro. La defensa de los acusados tenían la esperanza de que al menos tres miembros del jurado consideraran que no había pruebas suficientes para condenarlos, pero no hubo resquicios. Los nueve miembros del jurado consideran que las pruebas demuestran la implicación de ambos en la muerte violenta de Asunta Basterra, de 12 años, cuyo cadáver fue localizado en una pista forestal de Teo (La Coruña) el 22 de septiembre de 2013.

Los cinco hombres y cuatro mujeres que integran este órgano, y que empezaron a deliberar el pasado lunes, han coincidido en que la víctima no tuvo posibilidad alguna de defenderse, tal y como se ha expuesto esta mañana en la lectura de la resolución emitida en los juzgados compostelanos.

También han concordado todos ellos en que no han encontrado "hechos no probados"y en mostrarse, asimismo, no favorables al indulto ni a la suspensión de la pena.

Alfonso Basterra y Rosario Porto eran los únicos acusados del asesinato de su única hija, Asunta. Ambos, en la vista oral, se declararon inocentes y repitieron, una y otra vez, que la pequeña era lo que más querían en el mundo.

Los dos declinaron, en la última sesión del juicio, hace justo hoy una semana, hablar en el alegato final y, en el caso de Alfonso Basterra, rechazó tal opción con un tajante "nada que decir".

Los abogados de la defensa, José Luis Gutiérrez Aranguren y Belén Hospido, habían pedido para sus clientes la libre absolución, al considerar que no había pruebas de cargo y también que la instrucción hecha se enfocó a culparlos directamente ya desde el inicio mismo de las indagaciones.

Asunta Basterra falleció entre las 16.00 y las 20.00 horas del día 21 de septiembre de 2013 por asfixia, sofocada con un objeto "blando y deformable", según recoge la autopsia, que determinó también que no había sido agredida sexualmente. En el momento de su muerte, además, tenía en su organismo una dosis "tóxica"de lorazepam -principio activo del Orfidal- que anuló su capacidad de defenderse.

En un momento próximo a su muerte -inmediatamente antes o después- el cuerpo de la niña fue atado y posteriormente trasladado

a una pista forestal del lugar de Feros, donde fue "colocado"en el talud de una cuneta. Dos hombres que circulaban por la zona la encontraron pasadas las 1.00 horas del día 22.

Los análisis toxicológicos permitieron determinar que Asunta había sido sedada de forma continuada con dos benzodiacepinas en los tres o cuatro meses anteriores a su muerte, en los que registró varios episodios en los que acudió a clase con síntomas de somnolencia.

A raíz de las primeras indagaciones, que comenzaron la misma madrugada, la madre de la menor, Rosario Porto, fue detenida el día 24 de septiembre, tras asistir a la incineración de su hija. El padre, Alfonso Basterra, fue detenido al día siguiente, en el transcurso de un registro.

Ahora es el turno del juez, que deberá dictar sentencia. La fiscalía solicita 18 años de prisión para ambos, pero la acusación particular, ejercida por la asociación Clara Campoamor la eleva a 20.