El padre del niño atrapado en un pozo en Málaga: “Le vi desaparecer y me eché al pozo”

"Nadie puede ponerse en nuestra piel", indicó

Imagen de uno de los camiones movilizados para el rescate de Julen
Imagen de uno de los camiones movilizados para el rescate de Julen

José, el padre de Julen, el niño de dos años atrapado en un pozo de Totalán (Málaga), está viviendo con gran angustia las más de 40 horas que han pasado desde que su hijo desapareciera.

José, el padre de Julen, el niño de dos años atrapado en un pozo de Totalán (Málaga), está viviendo con gran angustia las más de 40 horas que han pasado desde que su hijo desapareciera.

Eran las 14:00 horas del domingo cuando lo vieron precipitarse por el agujero. A partir de ahí, tocaba esperar a que los servicios de emergencias y de rescate hicieran su trabajo. Primero, una cámara detectó el pasado lunes un vaso de plástico la bolsa de chucherías que llevaba el menor en la mano. Debajo, un tapón de arena, a unos 80 metros, que impedía ver dónde estaba su hijo. Por ello, ayer comenzaron a succionar la arena del tapón. Se logró avanzar 30 centímetros, pero no fueron suficientes. No ha sido hasta hoy, cuando han comenzado a realizar un túnel lateral. Mientras tanto, la familia espera, con angustia. El padre de Julen ha declarado llorando que el pozo estaba tapado con dos piedras y cuando vio al niño cerca del agujero corrió detrás de él pero su prima estaba más cerca. "Cuando mi prima se tiró al suelo yo me eché para el boquete... pero no estaba. Lo escuché llorar pero ya luego no escuché mas", ha asegurado

José ha sido fue muy crítico con los servicios de rescate y en Espejo Público ha asegurado que cree que las cosas no se están haciendo de forma correcta: "Muchos tuits de apoyo, muchos votos pero medios ninguno. ¿Sabe usted lo que es llevar aquí 30 horas esperando a que saquen a tu hijo de un pozo? No pongáis que está viniendo ni el alcalde ni nadie, poned lo que están haciendo aquí que no están haciendo una puta mierda", lamentó en declaraciones al "Programa de Ana Rosa".

"¿Usted se puede creer que esta mañana a las 11 de la mañana se sabía que venía un camión desde Cádiz para sacar tierra y han esperado a que llegue el cañón para arreglar el carril? En el trayecto que venía el camión para acá no podían haber arreglado el carril?". "Equivocarse se equivoca todo el mundo, pero no lo están haciendo bien. Ellos son profesionales, ellos tienen estudios. Ellos saben que si el camión de Cádiz tarda tres horas han podido hacer todo el trabajo que están haciendo ahora", lamentó.

De la misma opinión es el alcalde de Totalán, Miguel Ángel Escaño, que considera que se está improvisando. "Es necesario hacer un diagnóstico para ver cual es el tratamiento y eso no se ha producido todavía. De hecho, hay una empresa sueca especialista en estos trabajos que ya está de camino y sólo falta la autorización del ministerio para que puedan empezar a trabajar", dijo.

Esta no es la primera vez que la vida les golpea de forma cruel. La primera fue en 2017, cuando su hijo mayor, de 3 años, murió de un infarto fulminante cuando caminaban por la playa.

El pequeño Julen desapareció el pasado domingo a las 14:00 horas, al caer a un pozo de 110 metros de profundidad y un diámetro de 25 centímetros. Sus familiares vieron cómo caía y al principio lograron escuchar sus lamentos. Poco a poco el sonido dejó de oírse, probablemente por el tapón de arena que encontraron los servicios de emergencias.

El rescate se está llevando a cabo con mucha cautela y en función de los medios de los que disponen. Esta mañana ha llevado el vehículo que permitirá realizar un túnel horizontal para acceder al fondo del pozo. Se está a la espera de poder iniciar un pozo paralelo, que conllevaría poner un tubo en el pozo de Julen para que no se produzcan más desprendimientos. También está previsto realizar una excavación a cielo abierto.

Con el paso de las horas crece la angustia de los familiares, pero las dudas sobre lo ocurrido aumentan. Los investigadores de la Guardia Civil tratan de resolver cómo un niño de dos años, con abrigo, botas y una bolsa de chucherías en la mano pudo caer por un agujero tan estrecho y llegar tan abajo. Lo normal es que hubiera quedado atascado antes porque el agujero no está limpio, sino que tiene imperfecciones, no va en línea recta y hay muchas raíces que deberían haberlo frenado. El tapón también desconcierta a los agentes porque es difícil que se forme un tapón tan consistente con tan sólo la caída del menor.

Lo cierto es que los trabajos continúan. El operativo formado por un centenar de personas sigue trabajando sin descanso. El objetivo es intentar llegar hasta Julen lo antes posible, con la esperanza de que todavía viva.