El poder de las ciencias y las letras

Para muchos, estudiar ciencias o letras debería estar más equilibrado. Las ciencias sociales, por contra, arrasan entre las disciplinas que han estudiado nuestros mandatarios.

Para muchos, estudiar ciencias o letras debería estar más equilibrado. Las ciencias sociales, por contra, arrasan entre las disciplinas que han estudiado nuestros mandatarios.

Para dedicarse a la política, la acreditación de una titulación universitaria, o de cualquier otro tipo de formación académica, es relativamente nueva. A lo largo del siglo XX era muy común ver a los presidentes de muchos países europeos vestidos con uniforme militar; otros, parecían sobrepasar la edad para dedicarse a la cosa pública –visto de ahora, claro–: ahí estaban Churchill y De Gaulle. Y terminada la guerra, Adenauer, De Gaspieri, Willy Brandt, Harold Wilson... Una carrera de Derecho aprobada con una notas mediocres no debería asegurar el futuro político de nadie, sin embargo, es la titulación más acreditada por los políticos que ejercen importantes responsabilidades. Basta coger la lista de presidentes españoles desde la Transición. Estudiaron Derecho: Suárez, González, Aznar (inspector de Hacienda), Zapatero, Rajoy (registrador de la propiedad); y Sánchez se inclinó por económicas. Hay una excepción: Leopoldo Calvo-Sotelo, ingeniero de Caminos, número uno de su promoción, además de notable pianista. Curiosamente, ha sido el presidente más breve: no llegó a dos años. Sin embargo, en los últimos tiempos ha habido un aumento muy sintomático de los llamados politólogos, que, en estricto sentido etimológico, son estudiosos de las leyes que rigen la política, capaces de predecir los cambios futuros. En Podemos, todo su equipo dirigente original eran politólogos, aunque no supieron ver su propio descalabro.

En el Congreso de la pasada legislatura había 19 diputados que tenían esta titulación (los mismos que médicos). De 350 escaños, 155 han estado ocupados por licenciados en Derecho y 58 por los que cursaron estudios de Económicas y Empresariales. Es decir, una mayoría absoluta de 213 diputados se han formado en asuntos de administración pública. Las titulaciones técnicas y científicas son escasísimas: ingenieros de camino (5), arquitectos (1), bioquímicos (1), biólogos (1), farmacia (4), ciencias químicas (1). En la UE sólo tres primeros ministros tienen formación científica y técnica: Angela Merkel (doctorada en Ciencias Físicas), Ludovic Orban, de Rumanía (ingeniero) y Leo Varadkar, de Irlanda (médico).