Encuentran una carta de amor junto a una momia de 500 años

La carta estaba perfectamente conservada
La carta estaba perfectamente conservada

El amor no tiene límites y es eterno. Por ello, una mujer coreana decidió escribir un bonito poema de amor hacia su esposo, que acababa de morir, y la dejó junto a su cuerpo en la tumba. Lo curioso de esta misiva desagarradora es que fue escrita en 1568, antes de que William Shakespeare escribiera "Romeo y Julieta".

UN grupo de arqueólogos de la Universidad Nacional de Andong encontró la tumba en el año 200 en la ciudad de Andong, en Corea del Sur. Junto al cuerpo del difunto, Eung-Tae, se encontraba la carta de su mujer, rota de dolor, en un momento en el que no entendía por qué los designios del destino les había separado. "Amor, vivamos juntos hasta que nuestro pelo encanezca y podamos morir el mismo día. ¿Cómo has podido morirte sin mí? ¿A quién vamos a escuchar mi pequeño y yo, cómo debemos vivir? ¿Cómo pudiste alejarte de mí?. Recuerdas cómo tu corazón moraba en mí y cómo yo habitaba en el tuyo?. Cada vez que nos acostábamos juntos siempre te decía: "Amor, ¿habrá alguien que se quiera como nosotros?. ¿Realmente como nosotros?". ¿Cómo pudiste dejarme así, después de todo?".

Después de lanzar todas estas preguntas, la mujer explica el por qué de sus inquietudes: "Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo. Por favor, llévame a donde estés. Mi corazón, mis sentimientos hacia ti son lo último que podré olvidar en este mundo. En mi corazón desgarrado solo queda un dolor sin límites. Solo puedo preguntarme: ¿cómo puedo vivir con el niño si nos faltas, pensando en ti, sin fuerzas para sosegarme?".

Por ello, prosigue en su afán de obtener respuestas: "Por favor, respóndeme a todas estas preguntas, lee esta carta y contéstame con todo detalle en mis sueños, en cuanto puedas. Esa es la razón por la que te he escrito esta carta y la entierro contigo. Ojalá pueda escuchar tu voz suavemente en mis sueños. Mirala atentamente y habla conmigo. Un día me dijiste que querías decirle algo al niño cuando viniera al mundo, pero te has ido tan repentinamente. Cuando dé a luz al niño, ¿a quién llamará padre? ¿Cómo puedes entender cómo me siento? No existe una tragedia como este dolor mío bajo el cielo. Te has ido a otro lugar, pero no padeces una tristeza tan profunda como la que me dejas. No puedo contar cómo me siento realmente, no puedo expresar mi dolor sin fin salvo con estas palabras ásperas y precipitadas. Por favor, como te digo, lee atentamente esta carta y ven a mis sueños y muéstrate y hablemos de todas estas cosas. Estoy tan segura de que podré verte en mis sueños. Ven a mí en secreto y muéstrate, ¿Lo harás?. Hay tantas cosas que debo decirte, tanto que queda fuera de esta carta. Adiós. Te quiere, tu esposa", concluye la carta.

Este documento por su esposa ha inspirado novelas, una película y una ópera. El elogio del amor de la mujer no terminó con sus poemas de amor, ya que junto a la cabeza de Eung-Tae los arqueólogos descubrieron un paquete de papel que contenía zapatillas hechas de pelo. Sobre un papel, escribió "con mi pelo tejo esto". "Hay referencias en la literatura coreana sobre la tradición de la fabricación de calzado con el pelo humano como un símbolo de amor o de esperanza sobre la recuperación de una enfermedad", dijo Se-kwon Yim, ex director del Museo Nacional de la Universidad de Andong a la revista "Arqueology".

Según Chris Scarre, jefe del departamento de arqueología en la Universidad de Durham, en la Corea medieval ciertos entierros fueron sellados con hormigón, lo que facilita la conservación de materiales orgánicos, incluidos los documentos escritos como en el caso de Eung-tae. Estos documentos proporcionan una visión de las relaciones afectivas de las personas en la época medieval.