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España arde (pero no tanto)

Ya se han quemado más de 56.506 hectáreas en los 8.048 incendios declarados este año. Aunque la superficie calcinada es cuatro veces mayor a la del año pasado, solo es un 7% más que la media de la última década.

Ya se han quemado más de 56.506 hectáreas en los 8.048 incendios declarados este año. Aunque la superficie calcinada es cuatro veces mayor a la del año pasado, solo es un 7% más que la media de la última década.

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Las imágenes de llamas inmensas y descontroladas devorando bosques en cualquier rincón de España se ha convertido, desgraciadamente, en algo habitual durante los meses de verano. Desde que el pasado 26 de junio se desatara en Tarragona el incendio hasta ahora más importante del año (se quemaron 5.046 hectáreas), los bomberos no han parado de salir al monte a sofocar llamas. Lo cierto es que está siendo un verano especialmente activo por varios factores. Una sequía prolongada, «que hace que las superficies forestales no mantengan gran humedad –por lo que se incorporan al incendio de una manera más sencilla sin que tengan una humedad que les permita un poco disminuir la energía del incendio–, olas de calor que han empezado muy pronto desde junio y rachas de viento importantes y diarias», explica el director de la agencia de Seguridad y Emergencias de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo.

Hasta la fecha, van 5.178 conatos de incendio (los expertos denominan conato cuando el área afectada es inferior a una hectárea) y 2.870 incendios superiores a la hectárea; es decir, 8.048 episodios en lo que va de año, según últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que ha contabilizado hasta el pasado 4 de agosto. La misma estadística ofrece los datos de la última década y, aunque nos parezca que este año está habiendo más incendios que nunca, lo cierto es que los datos están en la media. Así, mientras en lo que va de año ya se han quemado 56.506 hectáreas de superficie forestal, la media de la última década está en 55.001; es decir, se trata solo de un 2% por encima de lo que se quemó de media de 2009 a 2018. Lo mismo ocurre con los incendios: la media de los últimos diez años está un poco por debajo de esos más de 8.000 que ya llevamos este año: 7.495 es la media, según los datos oficiales ofrecidos por el Ministerio. Esto es apenas un 7% más.

Sin embargo, la cifra dobla la del año pasado. Hasta el mes de agosto de 2018 ya se habían declarado solo 4.047 incendios. Mientras que este año ya llevamos más de 57.000 hectáreas quemadas, el año pasado no eran ni un cuarto: 13.000. Las bajas cifras (en comparación con al media de la década) dan buena cuenta de que 2018 fue un año especialmente tranquilo.

«La percepción de la gente sule ser por la proximidad al foco del incendio. El que se ha visto obligado a salir de su casa con lo puesto y vio peligrar su vivienda o el que veía el humo desde su localidad tienen la percepción de que este año ha sido el peor pero en cifras generales vemos que no es así», explica un profesional que lucha estos días contra incendios forestales. Así, realmente, hasta la fecha se han declarado 12 grandes incendios forestales. Entran en esta categoría los que superan las 500 hectáreas quemadas. El primero fue el incendio de Soto de los Infantes, en Asturias, con 600 hectáreas afectadas. El de Huelva del 1 de junio, que acabó con 1577 calcinadas es otro de los importantes. Y después del de Tarragona, fue el de Almorox, Cadalso de los Vidrios y Cenicientos el más extenso, con 3.400 hectáreas devoradas por las llamas; aunque le sigue de cerca el de Barchín del Hoyo (Cuenca), con 2.800 hectáreas) y el de Pedro Bernardo (Ávila) con casi 1.500 hectáreas.

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A pesar de que este año se han cuatriplicado las cifras con respecto al año pasado, la superficie quemada ni siquiera se aproxima a los grandes incendios que han asolado este país, cuando rozaban las 30.000 hectáreas. Según la estadística oficial, 2012 fue un año especialmente duro en Valencia con los incendios de Corte de Pallás ( 28.879 hectáreas) y Andilla (20.065) o las casi 30.000 de 2005 en Minas de Riotinto (Huelva).

Uno de los factores que complican la extinción del fuego es la falta de limpieza de los montes, llenos de maleza. El hecho de que haya menos ganadería y agricultura hace que sea monte mucha más superficie que hace unas décadas, cuando se pastaba y cultivaba más terreno.

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