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Menos niños que en la Guerra

El «invierno demográfico» ha llegado y no parece que vaya a marcharse. En 1939 nacieron en España 422.345 niños, mientras que el pasado año lo hicieron 391.930.

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El «invierno demográfico» ha llegado y no parece que vaya a marcharse. En 1939 nacieron en España 422.345 niños, mientras que el pasado año lo hicieron 391.930.

La combinación no puede ser más apocalíptica: el número de nacimientos registrados en el último año en España es el más bajo desde 1999, mientras que el de defunciones es el más alto desde 1976. Y va a peor.

Los datos que arrojó ayer el Instituto Nacional de Estadística sorprenden a cualquiera y preocupan, y mucho, a los sociólogos y demógrafos: «Estamos ante una espiral de la muerte: la población tiende a menguar y a envejecer por falta de jóvenes. Vamos hacia una democracia dominada por jubilados y eso no es bueno», alerta el director de la Fundación Renacimiento Demográfico y autor del libro «Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo», Alejandro Macarrón. «Y eso tiene consecuencias en la economía en general, en las pensiones en particular, en la sanidad, en la soledad y otros factores que afectan a una sociedad de ancianos como la irrelevancia europea respecto al resto del mundo. Porque cada vez somos menos», alerta Macarrón.

España registra más defunciones que nacimientos. Un fenómeno que se conoce como crecimiento vegetativo negativo y que se registra por tercer año consecutivo en nuestro país. Sin embargo, en esta ocasión la diferencia es tan pronunciada que habría que retroceder a la Guerra Civil para encontrar datos semejantes a los que se dan ahora. La brecha actual entre el número de alumbramientos y el de defunciones (si se tiene en cuenta los datos de la población residente) fue en 2017 de -31.245 personas. Hasta ahora este crecimiento negativo se había registrado en el año 2015 (-2.278 personas) y en 2016 (-28 personas).

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«Sólo hay que atender a las estadísticas vitales de España para darnos cuenta e la gravedad del momento», explica Macarrón. Y es que, hasta el año 2015, nuestro país había registrado siempre un crecimiento vegetativo positivo con sólo dos excepciones: el año 1918 por la mal llamada «gripe española», que produjo 200.000 muertos; y 1939, año en el que finaliza la Guerra Civil y España sufre todas sus consecuencias. En aquel complicado momento la diferencia entre nacimientos y defunciones fue de unas -50.266 personas. En la actualidad, ya estamos en -31.245. «Hay menos nacimientos que en el peor año de la Guerra Civil, cuando en España vivían 25 o 26 millones de personas, 20 millones menos que en la actualidad», apunta Macarrón.

En 1939 nacieron en España 422.345 niños, mientras que el pasado año lo hicieron 391.930. Y respecto al número de defunciones, al final de la Guerra se registraron 472.611 muertes; en 2017 fueron 423.643.

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En total, contando con la población residente y no residente, el número de nacimientos disminuyó en 2017 un 4,5% respecto al año 2016, mientras que el de defunciones aumentó un 3,2%, según el INE. Desde 2008, cuando nacieron 519.779 niños (lo que supuso el máximo en 30 años), el número de nacimientos se ha reducido un 24,6%.

«Hasta ahora –apunta Macarrón– se había creído que la crisis económica había agudizado esta tendencia, pero ahora vemos que no sólo es eso, ya que los niños nacidos en 2017 fueron concebidos tras dos años con la economía creciendo a algo más del 3% y una fuerte reducción del paro», detalla. «Y vamos a peor», advierte. «Hay dos factores que aumentan la tasa de natalidad: que las mujeres tengan más hijos o que haya más mujeres», explica. «El primero de los datos es voluntario y lleva años decayendo y el segundo también: cada año hay menos mujeres en edad de ser madres», añade.

En concreto, el número de féminas entre 15 y 49 años –en edad que se considera fértil– se redujo hasta 10,57 millones en 2017. Una cifra que confirma la tendencia a la baja iniciada en 2009 y que se debe a que ese rango de edades está formado por generaciones menos numerosas nacidas durante la crisis de natalidad de los 80 y primera mitad de los 90. El número medio de hijos por mujer se situó en 1,31 en 2017, con un descenso de tres centésimas respecto al valor registrado en 2016. En términos medios, las madres españolas en 2017 tuvieron sus hijos tres años más tarde que las extranjeras. Además, la edad media a la maternidad de las españolas volvió a retrasarse el pasado año una décima respecto a 2016, hasta situarse en 32,6 años.

¿Qué pasa si se comparan los datos con los de los años del llamado «baby boom»? Que la diferencia asusta: en el año 1976 se registraron 677.456 nacimientos, las mujeres tuvieron una media de 2,77 hijos y la edad a la que se quedaron embarazadas de media fue de 28,5 años. En cuanto a las defunciones de mediados de los años 70, se registraron 299.007 (año 1976) por lo que el crecimiento vegetativo fue positivo. En concreto nacieron 378.449 personas más de las que murieron.

En medio de este invierno demográfico hay, al menos, una cifra que sí resulta positiva. La de la esperanza de vida, que en 2017 se mantuvo en 83,1 años. Éste sería el mismo valor del año 2016, pero la cifra no ha dejado de subir al menos en la última década para los dos sexos. En el caso de los hombres, el pasado año –siempre según datos provisionales del INE– la esperanza de vida alcanzó los 80,4 años y en las mujeres se situó en 85,7 años.

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