España se supera: consigue 230.000 donantes de médula un año antes de lo previsto

Cada día, 120 personas se registran. Ahora la Organización Nacional de Trasplantes busca alcanzar los 400.000 donantes en 2020

Cada día, 120 personas se registran. Ahora la Organización Nacional de Trasplantes busca alcanzar los 400.000 donantes en 2020

Ya sabemos que España es líder mundial indiscutible en donación de órganos. Supera, por mucho, a los países de nuestro entorno. Por eso, hace cuatro años, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), con Rafael Matesanz a la cabeza, decidió en enero de 2013 ponerse un reto mayor: elevar el número de donantes de médula ósea y llegar a los 200.000 para 2017. Ayer, este organismo confirmó que la cifra se superó, y con creces, ya que en los primeros seis meses de este año ya se hanalcanzado los 230.000 donantes. En concreto, a 1 de julio de 2016, el total era de 230.003. Con ello, cada día se registran 120 personas como donantes de médula, lo que permitirá alcanzar el cuarto de millón de donantes al finalizar el año. Con todos estos datos, el acuerdo actual pretende duplicar de nuevo el número de donantes, hasta llegar a los 400.000 en 2020, con un crecimiento anual de 40.000, lo que supone alrededor de 3.300 donantes cada mes. Con estos datos, nos sumamos a los 28 millones de donantes voluntarios que ya existen en todo el mundo.

«El Plan Nacional ha sido muy efectivo. Ha conseguido concienciar a la población y ahora sólo queda plantearnos un nuevo reto: conseguir donantes útiles que sean jóvenes, varones y sanos». afirma José Luis Díez, jefe del servicio de Hematología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón. No significa que los donantes que no cumplen con estas tres premisas no sean donantes idóneos, sino que los varones jóvenes, menores de 40 años, son los que mejor resultados dan. «La juventud es una clave importante en todos los trasplantes, pero que sean varones está relacionado con la maternidad. Las mujeres que han tenido hijos tienen un mayor riesgo de sensibilización, pero si todavía no han sido madres y están sanas su médula es igual de buena que la de los varones», añade el experto.

Un punto importante para haber alcanzado datos de donantes tan elevados es la coordinación que, a este respecto, existe entre las comunidades autónomas. Gracias a lo cual, según indica Díez, «el número de donantes será cada vez mayor». En todas las comunidades autónomas, los datos han seguido creciendo, aunque Andalucía, Cataluña, Madrid, Valencia, Murcia y Castilla y León son las que mayor crecimiento han experimentado en lo que va de año.

Y la coordinación no sólo existe entre todas las regiones de España, gracias al programa mundial, los datos de todos están disponibles para que se pueda localizar al más idóneo para cada caso alrededor de todo el globo. «La mayoría de nuestros donantes contribuye a otros países, aunque lo que queremos intentar es que aumente la donación para nuestros propios pacientes. A este respecto, ya hemos dado un gran paso porque hemos conseguido triplicar la autosuficiencia», asevera el hematólogo.

Una de las grandes preguntas que se plantea una persona antes de donar es: ¿a quién ayuda? Díez lo tiene claro: «Nuestro cuerpo tiene un exceso de médula ósea que podemos donar porque nos sobra, así que en realidad no estamos arrebatándole a nuestro cuerpo nada que necesite». Este «excedente» es, en realidad, «fuente de vida para personas que padecen enfermedades como neoplasias, linfomas, leucemia o diferentes cánceres hematológicos». El principal miedo que puede echar para atrás es el momento de la donación. Sin embargo, no siempre se realiza a través de una punción lumbar, «que es un inconveniente menor en comparación con lo que se consigue», también se puede realizar con una donación de sangre. En nuestro país, cerca de 5.000 personas son diagnosticadas de leucemia aguda, unas 7.000 de linfoma y cerca de 2.000 de mieloma múltiple. Para todas ellas, la donación suele ser la mejor solución tras un tratamiento previo. Asimismo, la leucemia es el cáncer infantil más común. A pesar de la importancia de la donación intrafamiliar, siete de cada diez necesitan un trasplante no emparentado.

Javier Martínez, 2 trasplantes

Javier empezó a sufrir dolores de espalda en febrero de 2008. «Trabajaba con prensas hidráulicas, movía hierros, y me tuvieron que dar la baja». Después de cuatro meses de estudios clínicos, los médicos pensaban que era un problema del hígado y, a pesar de los masajes que se daba, «no se me pasaba el dolor». Fue en la revisión anual tras incorporarse a su puesto de trabajo cuando le detectaron anemia. Tras derivarle al hematólogo, dieron con el problema: «Tienes mieloma múltiple», le dijeron. Fue entonces cuando aprendió que tenía una proteína descontrolada que no le dejaba sitio a otras. Sus vértebras se fueron aplastando y las piernas le empezaron a fallar. Empezó con la quimioterapia, pero «no me hacía mucho efecto». Así, dos años después decidieron practicarle un trasplante autólogo (con sangre propia), pero a los dos meses decidieron hacerle otro, en este caso de donante. «Mi médula llegó de Canadá porque ninguno de mis cinco hermanos era compatible, así que ahora puedo decir que soy parte canadiense», bromea.