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La colonización del tabaco

Más de 1.100 millones de personas fuman, y casi el 80% de los fumadores viven en países con ingresos bajos o medios, denuncia la OMS. La industria tabacalera ha puesto la mira en ellos tras haber perdido la batalla en naciones desarrolladas

Más de 1.100 millones de personas fuman, y casi el 80% de los fumadores viven en países con ingresos bajos o medios, denuncia la OMS. La industria tabacalera ha puesto la mira en ellos tras haber perdido la batalla en naciones desarrolladas.

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Pese a que la mayoría de los fumadores que conocen los peligros del tabaco han deseado dejarlo en más de una ocasión, pocos son los que logran decirle adiós sin sufrir una recaída. En la actualidad, 1.100 millones de personas son fumadoras; es decir, el 14,58% de la población mundial aproximadamente. Y «alrededor del 80% vive en países de ingresos medios y bajos», explicó ayer Vinayak Prasad, director del Departamento de Prevención de Enfermedades No infecciosas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con motivo del Día Mundial Sin Tabaco que se celebra hoy. Este porcentaje explica cómo la industria tabacalera logra entrar y hacerse fuerte en estos países donde, además, es mayor la carga de morbilidad y mortalidad asociada a esta adicción.

«La industria tabaquera intenta llegar ahora a esos lugares. Saben que el hábito de fumar es una causa perdida en los países desarrollados, así que apuntan a los de ingresos bajos y medios, con el foco especialmente en sus mujeres y niños», denunció en Ginebra la doctora Kerstin Schotte, en declaraciones recogidas por Efe. Y es que pese a estar en el siglo XXI, en algunos países los hijos de familias pobres trabajan con frecuencia en el cultivo de tabaco, pese a ser especialmente vulnerables a la enfermedad del tabaco verde, producida por la nicotina que absorbe la piel cuando se manipulan hojas húmedas. Y en otros países, que los menores fumen no está prohibido.

Humo tóxico

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Los datos hablan por sí solos. El tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores. En concreto, acaba con la vida cada año a más de siete millones de fumadores. En los países emergentes este hábito tiene terribles consecuencias, porque primero se priva a las familias de los fallecidos de ingresos, segundo, aumenta el costo de la atención sanitaria, y tercero dificultan el desarrollo económico. Y sin embargo, en algunos países la información sobre los riesgos que tiene encenderse un cigarrillo tras otro no llega. Así, un estudio realizado años atrás en China reveló que solo un 38% de los fumadores sabía que el tabaco provocaba cardiopatías coronarias, y únicamente un 27% de ellos tenía conocimiento de que esta adicción ocasionaba accidentes cerebrovasculares. En este sentido, la doctora Schotte denunció que «en los países en desarrollo el 50% de la gente no asocia el fumar con los infartos».

De ahí que la OMS haga hincapié en la necesidad de informar a la población de sus riesgos y de que se prohíba la publicidad del tabaco en todas su formas (anuncios, promociones, patrocinios), ya que, según ellos, esto permitiría reducir su consumo en un 7% de media. Sin embargo, solo 37 naciones (el 15% de la población mundial) han dado este paso. Otra medida para acabar con este hábito son los impuestos: un 10% de aumento reduce el consumo en un 4% en países de ingresos altos y un 5% en los de ingresos bajos o medios. Una opción que solo han llevado a cabo 32 países.

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La OMS no se olvida tampoco de los fumadores pasivos. Así, a las muertes anteriormente citadas hay que añadir la de todos aquellos que inhalan el humo ajeno: 1,2 millones de personas fallecen cada año pese a no tener esta adicción, de los cuales 65.000 son niños.

Así, la OMS recuerda que el humo ajeno aumenta el riesgo de muerte súbita entre los lactantes. En las embarazadas ocasiona complicaciones durante la gestación y provoca bajo peso ponderal del recién nacido. Y en los adultos, causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en particular coronariopatías y cáncer de pulmón.

Tendencia

Pese a esta realidad, solo el 18,56 por ciento de la población mundial está protegida por leyes nacionales integrales sobre espacios sin humos. Ahora bien, estas leyes no siempre se cumplen. El humo continúa demasiado presente en oficinas, restaurantes, cafeterías... y, sí, también en España, pese a la ley que lo prohíbe.

Eso sí, «la tendencia global muestra una disminución del 27% en 2000 al 20% en 2016. Para el año 2020, si las cosas continúan como antes, esperamos que la tasa sea del 18,7%», explica a este periódico Alison Commar de la Iniciativa Libres de Tabaco de la OMS.

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«Sin embargo –prosigue este experto–, esperamos que los países trabajen más duro para reducir esa tasa». Los Estados Miembros de la OMS acordaron en el año 2013 trabajar más duro para reducir el consumo de tabaco: «Establecieron un objetivo de reducción del 30%, que actualmente solo uno de cada ocho países está en camino de lograr», explica Commar.

Y si aun así sigue fumando, piense que los que se deciden a dejarlo «pueden ver en solo dos semanas los efectos beneficiosos de abandonar este hábito para sus pulmones, que recuperan su funcionamiento normal», recordó Prasad. Y si lo logra, sepa que a los diez años, el riesgo de cáncer de pulmón se reduce a aproximadamente la mitad.