La escalofriante confesión del hombre que mató a 90 mujeres

El FBI investiga a este estadounidense sospechoso de ser uno de los mayores asesinos en serie de EEUU

El asesino en serie Samuel Little
El asesino en serie Samuel Little

El FBI investiga a este estadounidense sospechoso de ser uno de los mayores asesinos en serie de EEUU

Un estadounidense encarcelado por asesinato está siendo investigado por el FBI tras confesar estar detrás de 90 asesinatos durante cuatro décadas, lo que le convertiría en uno de los mayores asesinos en serie de la historia del país.

Samuel Little, de 78 años, está condenado a cadena perpetua por el asesinato de tres personas, si bien su nombre figura en un programa del FBI en conexión con una serie de asesinatos no resueltos en todo el país.

A raíz de uno de estos asesinatos, analistas del FBI fueron a hablar con el hombre y, durante la entrevista, dio detalles sobre asesinatos en varios estados. Los asesinatos tuvieron lugar entre los años setenta y 2005.

Los investigadores han confirmado 34 de estos asesinatos confesados, según las autoridades, mientras que el resto están a la espera de confirmación, según ha informado la cadena de televisión estadounidense CNN.

Las víctimas: mujeres marginadas

El FBI ha señalado que Little asesinó principalmente a mujeres marginadas o vulnerables, a menudo asociadas a la prostitución a adictas a las drogas, al tiempo que ha confirmado que el hombre recuerda con gran detalle los asesinatos.

«Da miedo la claridad que tiene sobre ciertas cosas después de todo este tiempo. Recuerda nombres y caras», contó el detective Michael Mongeluzzo al diario The New York Times. El hombre se ganaba la confianza de las mujeres, las golpeaba, abusaba de ellas y las estrangulaba hasta matarlas, según fuentes citadas por el diario. El hombre usaba su fuerza de forma tan desmedida que una de sus víctimas a la que golpeó en el abdomen sufrió una rotura de la columna vertebral.

Little está bajo custodia desde septiembre de 2012, cuando fue arrestado en un centro de acogida para personas sin hogar en Kentucky, desde donde fue trasladado a California, donde era buscado por cargos relacionados con las drogas. En su historial ya figuraban casos por violación y robo a mano armada.

Las pruebas de ADN corroboraron posteriormente su relación con tres asesinatos no resueltos en el condado de Los Ángeles entre 1987 y 1989 y fue condenado a tres cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional.

Agencias