Bretón habla con su madre todas las noches

El asesino de sus hijos Ruth y José no tiene contacto con nadie más

Bretón habla todas las noches con su madre, a la que ve una vez al mes. Es el único familiar con el que este interno, que está en el módulo de Enfermería a pesar de estar bien, mantiene el contacto desde que asesinara a sus hijos.

Aunque nada más llegar al Centro Penitenciario de Herrera de La Mancha (Ciudad Real), José Bretón, que cumple 40 años de prisión como autor del asesinato de sus hijos Ruth y José en 2011, pidió el traslado a la cárcel de Córdoba para estar más cerca de su familia, parece que, poco a poco, se ha hecho con la vida en prisión.

Tras su intento de suicidio, en octubre de 2016, Bretón está “en el módulo de enfermería, aunque no esté enfermo. Se ha creado una especie de brigada de internos que no están enfermos pero que están en este módulo”, aseguran fuentes consultadas por este periódico. Un dato confirmado por otras fuentes que precisan que “todas las noches sale de Enfermería y va al módulo 2, el terapéutico, para llamar a su madre por teléfono, el único familiar con el que tiene contacto”.

Aunque ya no tiene preso sombra que le vigile las 24 horas del día por su seguridad ni está bajo el programa de prevención de suicidios, Bretón -que en su día se hizo dos cortes en el cuello- “tiene un interno de acompañamiento en celda”, algo clave, porque de vez en cuando este interno “da algún bandazo. Tiene muchos altibajos”.

Las horas transcurren muy lentamente para él en prisión. “Aunque habla con algún que otro interno, Bretón no participa en casi nada, salvo que sea obligatorio”. Otras fuentes añaden que “no hace nada, salvo pasear por la galería. No es un interno muy hablador, pero bueno algo habla con sus compañeros, con los que comparte televisión, dado que en Enfermería los internos de la ‘’brigada’’ comparten televisión”.

“Desde entonces no ha vuelto a intentar quitarse la vida”, aseguran fuentes consultadas por este periódico, que aseguran que “está medicado y es atendido por un equipo de psicólogos y psiquiatras””.

“En el módulo lleva una vida normal, lee algo, camina”, pero “sólo en el módulo”, inciden. Su única alegría, además de llamar a su madre, es el vis a vis familiar que tiene cada mes con ella. “Sólo ha ido a verle su madre, ni su padre, ni sus hermanos, sólo ella”. “Suele venir todos los meses, pero en alguna ocasión no ha podido. Es la única que viene a verle”, añaden otras fuentes.

Económicamente, recibe el apoyo de su familia para que pueda hacer gasto en el economato del centro penitenciario. “No es que gaste mucho, se compra café, coca-cola, poco más”.