La mayor financiación privada a la investigación médica: 1,7 millones

Fundación Mutua Madrileña impulsa 18 ensayos científicos en cáncer infantil, enfermedades raras, traumatología y trasplantes.

De izq. a dcha., Ignacio Garralda, Juan Carlos Izpisúa y Rafael Matesanz entregan una de las ayudas
De izq. a dcha., Ignacio Garralda, Juan Carlos Izpisúa y Rafael Matesanz entregan una de las ayudas

Fundación Mutua Madrileña impulsa 18 ensayos científicos en cáncer infantil, enfermedades raras, traumatología y trasplantes.

A día de hoy son proyectos, pero el día de mañana pueden alargar nuestras vidas. La Fundación Mutua Madrileña ha repartido un total de 1,7 millones de euros para que los investigadores españoles de 15 centros de diez provincias desarrollen 18 ensayos científicos. «Es la mayor aportación a la investigación biomédica por parte de una institución privada. Y, además, se ha mantenido en el tiempo y en plena crisis», afirmó ayer Rafael Matesanz, presidente del Comité Científico de la fundación. No en vano, y como recordó Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña, la Convocatoria Anual de Ayudas a la Investigación Científica en Salud ya ha repartido 54 millones de euros desde su primera edición en 2004. Algo necesario en un país en el que «se encuentran dificultades para encontrar financiación».

Las ayudas se han concedido en cuatro categorías: en enfermedades raras, especialmente las que afectan a la infancia; en traumatología y secuelas, sobre todo en las lesiones derivadas de accidentes de tráfico; en trasplantes y en oncología, centrada sobre todo en tumores sólidos de la infancia. Así, entre otros proyectos, se ha distinguido la investigación de la doctora Mª Carmen Bravo, del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario La Paz, en Madrid, que tratará de reducir los efectos adversos del ibuprofeno en bebés prematuros que sufren una malformación genética. También está el proyecto del doctor Fernando Calatayud Sáez, de la Clínica Infanto-Juvenil La Palma de Ciudad Real, que estudiará la eficacia de la dieta mediterránea –cada vez más abandonada– por su utilidad en el tratamiento de niños con asma. Por su parte, el doctor José María Moraleda, del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria Virgen de La Arrixaca (Murcia), intentará demostrar si el trasplante de células madre de médula ósea adulta puede mejorar los síntomas de la ataxia de Friedrich, una enfermedad neurodegenerativa hereditaria.

«Si EE UU ha estado a la cabeza de la investigación biomédica en los últimos 20 años, ha sido por la filantropía. El pasado año, el 35% de financiación de mi laboratorio procedía de instituciones desinteresadas», afirmó durante la entrega de ayudas Juan Carlos Izpisúa, del Instituto Salk de EE UU de La Jolla (California). Entre otras cosas, ese dinero ha posibilitado avances «en la medicina regenerativa que eran inimaginables hace sólo 10 años». Así, en su laboratorio se han podido generar «casi todas las células de nuestro organismo». Por ejemplo, de nefronas, presentes en el riñón, «y que son capaces de filtrar la sangre». Y también destacó la generación de «miniórganos» en cerdos, plantando células humanas en el embrión del animal. «Tras estos meses, las células se han integrado. El cerdo podría ser una fuente de producción de órganos para el trasplante. Pero es complejo. Nos falta aún tiempo para lograrlo», añadió.

«No caigan en el desaliento», animó Santiago de la Riva, de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), a los médicos. «Nuestros hijos se mueren y no sabemos por qué. Ustedes los están salvando», afirmó.