Libertad con cargos para el maquinista del Alvia tras admitir su «despiste»

Le retira el pasaporte y le inhabilita para conducir trenes durante seis meses

Garzón, ayer, a la salida de los Juzgados de Santiago, donde declaró durante unas dos horas ante el juez Aláez
Garzón, ayer, a la salida de los Juzgados de Santiago, donde declaró durante unas dos horas ante el juez Aláez

El juez Luis Aláez ha decidido imputar al maquinista del tren un total de 79 delitos de homicidio y varios delitos de lesiones, todos ellos cometidos por imprudencia.

El maquinista que conducía el tren en el que perdieron la vida 79 personas el pasado miércoles por la noche quedó ayer en libertad con cargos tras declarar casi dos horas antes el juez Luis Aláez, que a instancias de la Fiscalía acordó retirarle el pasaporte por un plazo de seis meses, obligarle a comparecer semanalmente en el juzgado e inhabilitarle para ejercer su profesión de forma cautelar durante seis meses. Francisco José Garzón habría admitido ante el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela que cometió una imprudencia que le llevó a circular por el tramo en el que se produjo el siniestro a mayor velocidad de la permitida (las primeras investigaciones apuntan a que el convoy alcanzó los 190 kilómetros por hora cuando la velocidad máxima señalada era de 80). La instrucción judicial continúa y en los próximos días se sabrá si el juez llama a declarar a más personas, bien como testigos o como imputados. Por todo ello, el juez le imputa 79 delitos de homicidio imprudente y una pluralidad de delitos de lesiones, todos cometidos por imprudencia profesional. Ninguna de las partes partes solicitó el ingreso en prisión del imputado al considerar que no existe ni riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas.

Han sido fijadas para él medidas cautelares tras admitir que la causa de este trágico siniestro, registrado la tarde noche del 24 de julio en el barrio de Angrois, ha sido una negligencia suya por un despiste.

El maquinista del Alvia accidentado salió ayer a las 18:19 de la comisaría compostelana donde se encontraba detenido en el asiento trasero de un coche policial, con los cristales tintados, para ser trasladado a los juzgados y pasar a disposición judicial. A las puertas del tribunal, los medios de comunicación hacían guardia desde primera hora de la mañana. En medio de una gran expectación mediática y de ciudadanos que se habían acercado al lugar, un gran despliegue policial enfrente de la comisaría trataba de preservar la imagen del maquinista. Abriendo paso iba un furgón de la Policía Nacional mientras los agentes rodeaban el coche a la salida de la comisaría.

Garzón llegó esposado a los juzgados de Fontiñas por el acceso de vehículos frente al cual se congregaban más de una treintena de periodistas. Fue sobre las siete y media cuando el maquinista fue llevado a la sala ante el juez titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago.

Una vez dentro de la sala, el juez Aláez entregó a las partes una copia del atestado policial sobre el accidente ocurrido en la noche del pasado miércoles, en el que el tren descarriló antes de llegar a la estación compostelana. El magistrado dejó a los letrados examinar el atestado alrededor de veinte minutos y, posteriormente, comenzó la sesión para tomar declaración al detenido, informaron fuentes jurídicas.

El maquinista recibió el alta el sábado tras permanecer en el hospital como consecuencia de un traumatismo torácico y una brecha en la cabeza. En el centro sanitario, donde permaneció custodiado por la Policía, Garzón se acogió a su derecho a no declarar y también rechazó la ayuda psicológica que le ofrecieron en el Clínico.

Tras recibir el alta hospitalaria fue llevado a comisaria a las 19:40 de ese mismo sábado, donde permaneció en los calabozos hasta ayer, cuando emprendió el camino a los juzgados. Minutos antes de cumplir las 72 horas de su detención, pasó a disposición judicial una vez que la Policía concluyó el primer atestado sobre el accidente.

Renfe, que se personará en la causa como perjudicada (a expensas de lo que decida al respecto el magistrado si no aprecia responsabilidad subsidiaria de la compañía) es representada por su servicio jurídico interno, mientras que la defensa de Francisco José Garzón –cuando la Policía intentó tomarle declaración– fue asumida por un abogado de la aseguradora QBE. Por convenio, el maquinista tiene derecho a asistencia letrada pagada por Renfe aunque la compañía lo niega, al entender que no sería lógico. No está claro que sea el mismo letrado de QBE quien finalmente lleve su asistencia jurídica. QBE es la aseguradora de responsabilidad civil patrimonial de Renfe y Allianz se hace cargo del seguro obligatorio de viajeros en lo relacionado con el accidente ocurrido el pasado miércoles en Santiago de Compostela. La compañía australiana se adjudicó el seguro de responsabilidad civil patrimonial de la operadora a finales del año pasado.

Por otra parte, fuentes judiciales señalaron, además, que las cajas negras del convoy permanecen bajo custodia policial y que aún no han sido abiertas, aunque en las próximas horas se espera la llegada de un perito especialista en electrónica para revelar su contenido en presencia judicial.

Hasta dependencias judiciales se trasladó también el director del Instituto de Medicina Legal de Galicia, Benito López de Abajo.

Abogado de Renfe

El maquinista ya es asistido por un abogado que por convenio de empresa le ha puesto Renfe. Según ha podido saber LA RAZÓN, las conversaciones grabadas entre el maquinista y el centro de control confirmarían que habría actuado de forma imprudente a los mandos del tren siniestrado y servirán como prueba en la actuación judicial. Sobre la posibilidad de que el maquinista estuviera hablando por el móvil fuera de la cabina en el momento del accidente, el ministro del Interior se limitó a afirmar ayer que «todo está siendo investigado y se conocerá en su momento».