Morante, genio y figura

Arte, temple, personalidad, finura. En definitiva, genio y figura. Pese a lo que alguno piense, esta descripción no corresponde al diestro Morante de la Puebla, sino que hacen referencia a un pastor alemán de cinco años. Morante, que comparte nombre con el torero sevillano, cuenta con un pelaje rojo fuego -según indica su veterinario- y unos ojos del color de la miel. 50 kg y un tamaño superior a lo habitual en su raza completan a un perro cuyo dueño, José Antonio, define como «el niño mimado de la casa». «A pesar de estar un poco mal criado, es un animal muy obediente», afirma su amo. Morante cuenta con un gran número de amigos en el vecindario. Una prueba de ello es que cuando se asoma a la ventana y ve pasar a los de su especie les saluda con un fuerte ladrido. Una de las mayores diversiones de este can es jugar a esconder los huesos de higiene bucal que le entrega su compañero de «dos patas» cada noche, después del paseo diario. «Cuando Morante cree que vas a recoger el hueso, te sigue, y como te pases, pone la misma cara que en la fotografía», comenta su dueño.