Resucitar a tu mascota por noventa mil euros

Una pareja utiliza células de su perro muerto para obtener dos cachorros idénticos a él

Una pareja utiliza células de su perro muerto para obtener dos cachorros idénticos a él

Regalar mascotas por Navidad es todo un clásico. Lo que no es tan frecuente es recibir en estas fechas la noticia de que han nacido los clones de tu perro fallecido. Éste fue el presente que recibieron estas Navidades la pareja inglesa Laura Jacques y Richard Remde. Los británicos perdieron a su perro Dylan, que había padecido un complicado tumor cerebral, y no fueron capaces de superarlo. Por ello, decidieron investigar sobre cómo podrían volver a verle de nuevo.

Su conocimiento sobre la clonación canina se remonta a un concurso propuesto por la clínica surcoreana Sooam Biotech, en 2014, para ciudadanos del Reino Unido, en el que ofrecían al ganador el proceso de clonación de su perro sin coste alguno. La ganadora del concurso fue Rebecca Smith y consiguió de forma totalmente gratuita un clon de su dachshund, Winnie.

Sooam Biotech, en su página web, da una serie de instrucciones para todos aquellos que deseen clonar a su perro, vivo o muerto. En el caso de que el can haya fallecido, recomiendan «no meter el cadáver dentro del frigorífico» y siguen con más pautas: «envuelva su cuerpo con toallas de baño húmedas e introdúzcalo en la nevera, no en el congelador, para mantenerlo fresco». La clínica surcoreana asegura que la clonación sólo puede realizarse con células vivas, que se obtienen de perros vivos o como máximo cinco días después de su muerte. La mayor parte de las peticiones para clonación canina son realizadas desde EE UU y el precio de estos procesos asciende a 91.746,88 euros.

«Hicimos todo mal en el proceso de clonación y no teníamos esperanza de que funcionase. Sabíamos que ningún perro había sido clonado con éxito tanto tiempo después de su muerte y pensamos: ¿Por qué debería funcionar con nosotros? Pero funcionó», afirma Laura Jacques. La gran sorpresa para esta pareja fue que el proceso de clonación resultase exitoso, ya que era la primera vez que se extraían muestras de ADN de un perro que llevaba muerto 12 días para su posterior clonación. «Hemos guardado a Dylan en la nevera hasta que el jardín esté acabado, entonces lo enterraremos en un ataúd. Yo no me siento preparada aún para despedirle. Haría cualquier cosa por ver su cara de nuevo». Jacques sabe que los dos cachorros clonados no serán Dylan, pero reconoce que es muy importante para ella «tener una parte de Dylan que sea genéticamente idéntica a él». «No estamos locos», afirma Richard Remde, «estamos locos por los perros».

Según Silvia Barquero, presidenta del Partido Animalista (Pacma), «si se consideran amantes de los animales deberían adoptar a un perro abandonado, así sí se demuestra el amor por los animales». Barquero rechaza totalmente este tipo de prácticas: «Comprendemos su dolor por la pérdida, pero clonar animales nos parece surrealista y una excentricidad». Para la presidenta de Pacma, que una empresa se dedique a ofrecer este servicio le parece «un despropósito total» y declara que la clonación es «una técnica innecesaria y totalmente rechazable». «Con este tipo de prácticas se cosifica a los animales. Clonar a tu perro no suple el vacío que ha dejado». Silvia cree que el dinero que se gasta en estos procesos podría destinarse a ayudar a muchos animales. Y sobre todo, quiere que no se olvide que «cada animal es un ser único e irremplazable».