Investigación

El milagro que viene de la China milenaria

Dos terapias asiáticas -que se llevan usando unos 20 siglos- podrían ser útiles para combatir el párkinson y los infartos

Hombre practicando Tai Chi
Un hombre practicando Tai Chi en la naturaleza con la puesta de sol Dreamstime

Lleva más de 2.000 años practicándose. Desde 1976, la Organización Mundial de la Salud ha recomendado en distintas ocasiones su estudio pormenorizado. Pero sigue siendo un catálogo de prácticas médicas que no cuenta con la aprobación general de la comunidad científica. La Medicina Tradicional China se basa en conceptos tan alejados de la evidencia actual de la ciencia como que la enfermedad es consecuencia del flujo inadecuado de una supuesta energía vital (qi) y que, mediante el equilibrio de fuerzas opuestas (Ying y Yang) se puede actuar sobre el cuerpo para recuperar su función sana.

Nada que puede ser objeto de escrutinio científico, nada que se mida en un laboratorio o aparezca en una resonancia magnética pero que, según quienes la practican, lleva 20 siglos curando.

De cuando en cuando, sin embargo, algunas investigaciones reconocen el papel beneficioso de ciertas prácticas englobadas en el concepto de Medicina Tradicional China y, sin ser suficientes para avalar los postulados generales de la terapia, abundan en algunos factores que ayudan a entender como ciertas medicaciones o ejercicios realmente curan. Esta semana hemos tenido noticia de dos de estas investigaciones.

Tongxinluo tras un infarto

La revista médica JAMA network ha publicado los resultados de un ensayo clínico randomizado con 3.777 pacientes afectados de una enfermedad coronaria. Se trataba de un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI), una patología que representa cerca del 40% de todos los infartos y que tienen grandes tasas de morbilidad y mortalidad a corto plazo.

Investigadores de la Academia Nacional de Ciencias Médicas de China eligieron este grupo de personas para someterlas a un tratamiento con un producto propio de la tradición medicinal de aquel país, el tongxinluo. Este compuesto se fabrica con una mezcla de hierbas e insectos.

Tradicionalmente se ha considerado que presenta beneficios para los enfermos cardiacos, que reduce las complicaciones vasculares tras una cirugía y que previene la enfermedad coronaria. En el pasado se han realizado algunos estudios que demuestran que, efectivamente, la sustancia reduce los riesgos de patologías coronarias. Pero en esta ocasión, los investigadores han ido algo más lejos y han querido determinar si su consumo es beneficioso tras un infarto.

Los resultados han sido sorprendentes. El tongxinluo, si se utiliza en combinación con las terapias actuales para el tratamiento de un infarto de tipo STEMI, mejora considerablemente los ratios de recuperación de los pacientes medidos a 30 días y a un año después del episodio.

La investigación que ahora ha sido publicada, pero de la que ya se tenían noticias en el ámbito médico desde hace meses, reclutó pacientes de 124 centros médicos de China. La edad promedio de la población muestral fue de 61 años y el 77% eran hombres. Entre las más de 3.700 víctimas de infarto, la mayoría contaban con comorbilidades asociadas al accidente a la hora de ser tratados. A parte de ellos se les trató con tongxinluo y se siguió la evolución de la patología, poniendo especial atención a las complicaciones más habituales que suelen producirse tras un infarto entre los primeros 30 días y el primer año. Todas ellas se engloban en el término Evento Adverso Cardiovascular Mayor (MACE) y se trata de a una multitud de problemas graves que suelen aparecer en las primeras semanas tras un infarto y que, en ocasiones, llevan a la muerte del paciente.

Bien, pues en la investigación los enfermos tratados con tongxinluo tuvieron la mitad de estos episodios que el grupo de control. Además, esos mismos sujetos redujeron considerablemente la tasa de hospitalizaciones secundarias y de insuficiencias cardiacas a un año vista.

Aunque los autores del estudio confiesan que es necesario seguir investigando para conocer las razones por las que el tongxinluo genera estos beneficios, proponen que esta terapia tradicional china se considere a la hora de establecer estrategias de recuperación de un infarto.

Tai Chi para el párkinson

Por otro lado, pero en la misma línea, esta misma semana, la revista Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry ha dado a conocer otra investigación que avala el uso del Tai Chi para controlar los síntomas del párkinson. Este arte marcial chino se basa en la sucesión de secuencias de movimientos muy lentos y en el uso de la respiración consciente, por lo que su práctica se ha asociado en numerosas ocasiones con beneficios para el sistema nervioso y el endocrino.

El trabajo utilizó una cohorte de 147 pacientes de párkinson que practican Tai Chi al menos dos horas a la semana, y 187 que no realizan ningún arte marcial. Durante un año y medio se siguió la evolución de su enfermedad con el fin de valorar rasgos como la movilidad muscular, la aparición de movimientos involuntarios, la función del sistema nervioso autónomo (respiración, digestión…), el estado de ánimo, la calidad del sueño y otros indicadores del grado de gravedad.

El resultado fue que la progresión del párkinson fue significativamente más lenta en los practicantes de Tai Chi. Por ejemplo, en el grupo de los que no se ejercitaban la necesidad de aumentar la medicación fue entre 20 y 30 puntos porcentuales mayor y el deterioro cognitivo a un año vista fue mucho más evidente.

Por el contrario, el grupo de seguidores de la práctica tradicional presentó la mitad de las complicaciones como fracturas y daños musculares, mareos frecuentes o caídas. Según los autores «este ensayo demuestra que la práctica del Tai Chi aporta beneficios a largo plazo en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y puede tener potenciales efectos modificadores del transcurso de la enfermedad a nivel motor y no motor». Sin embargo aún se muestran cautos a la hora de proponer una estrategia terapéutica concreta. Hay que tener en cuenta que este es un estudio meramente observacional y no permite establecer una relación causa-efecto entre el Tai Chi y las mejoras en la salud.

Interés en la acupuntura

Pero es obvio que tanto este arte marcial como otras terapias tradicionales de China están recibiendo cada vez más atención por parte de la medicina «occidental». De hecho, el interés de la ciencia por estas prácticas no deja de crecer. Una de las terapias más estudiadas es la acupuntura.

La suma de evidencias disponibles a nivel clínico sobre esta técnica milenaria crece exponencialmente. La acupuntura occidental es distinta a la oriental, y se define como una técnica de neuromodulación para estimular nervios, músculos y tejidos conectivos y que estos actúen como analgésicos naturales del cuerpo. A fecha de hoy hay publicados más de 39.000 artículos indexados en el portal científico de referencia PubMed, de los cuales 4.953 son ensayos clínicos, 8.756 revisiones y 526 metaanálisis.

La OMS aceptó el “chi” en 2022

La undécima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud, publicada en enero de 2022, incluyó «remedios» de la Medicina Tradicional China (MTC) para tratar algunas enfermedades. La decisión provocó el enfado de infinidad de sociedades profesionales de especialistas de todo Occidente que vieron en este «guiño» una forma de dar aval científico a una medicina cuyo uso trae más problemas que soluciones. Sin embargo, la OMS alegó que la decisión no supuso en ningún caso «un aval de la institución a la MTC», sino más bien una herramienta para poder cuantificar su uso y establecer una vigilancia sobre sus posibles efectos en la salud. Alrededor del 40% de los medicamentos que se utilizan actualmente en Occidente están basados en productos naturales.