«Minority Report»

En «Minority Report», película protagonizada por Tom Cruise, se «detenía a la gente» en previsión de potenciales conductas delictivas en un futuro probable. Cuando el Estado interviene en la vida del ciudadano para indicarle lo que debe y no debe hacer, dictándole el camino de su vida, bien estamos ante una ciudadanía alienada y/o inmadura, –incapaz de liderarse a sí misma–, o un Estado con exceso de afán controlador. El «yo Estado cuido de ti por tu propio bien» habría que matizarlo y negociarlo cuidadosamente. El individuo responsable sabe cuándo está en condiciones de conducir y cuándo no. Ya lo dijo Freud: los accidentes no son casuales, uno se los causa inconscientemente. Por eso, la gente sensata cuida de sí misma y de su vehículo, y no hace burradas al volante. No sé donde está el punto de equilibrio entre el «respeto a la libertad individual» y el restringir ésta en nombre del «bien colectivo». Hay quienes usan el coche para desfogar sus frustraciones. También los hay maleducados e inconscientes. Y no me refiero a la velocidad, sino a las maneras de conducir –las cuales, dicho sea de paso, reflejan la personalidad del individuo y su grado de madurez psicológica. Obviamente, esto último no lo detectan los radares. Propongo que se invente un radar que lo mida, o un dispositivo que se coloque en el vehículo y detecte, al darle al contacto, a «energúmenos», «pirados», «bebidos», y a todos esos en estado de «incapacidad para conducir». Ojalá los vehículos tuviesen libre albedrío e inteligencia para negarse a funcionar cuando hay un insensato al volante. Ojalá algún día apreciemos tanto nuestra vida que no nos causemos accidentes.