Niños deformes, que no pueden hablar, andar o lavarse, en el peor caso de incesto de la historia de Australia

Imagen de un bosque en la parte occidental de Australia
Imagen de un bosque en la parte occidental de Australia

El continente australiano todavía no ha salido de su asombro, ante el peor caso de incesto de su historia: Las relaciones sexuales entre miembros de una familia durante cuatro generaciones ha dado como resultado niños deformes, sin capacidad de aprendizaje, que no pueden hablar, andar o lavarse sin ayuda. El caso se ha conocido esta semana en Nueva Gales del Sur, a partir de que las autoridades locales retiraran la custodia de los once niños, de edades comprendidas entre los 5 y 16 años, a sus progenitores y los incluyera en un programa de tratamiento psicológico. La familia, compuesta por 40 miembros, vivía en un valle remoto, en caravanas y tiendas de campaña sin las condiciones de salubridad necesarias, a más de 30 kilómetros de la población más cercana. No tenían ni agua para lavarse y no sabe utilizar un inodoro. "No le digas a nadie que tu padre a tu abuelo", era una de las consignas que recibían los once niños rescatados y que son fruto de relaciones entre hermanos.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que el incesto es una forma de vida para esta familia desde hace cuatro generaciones. Los dos hermanos que comenzaron esta aberración comenzaron a tener relaciones sexuales cuando eran niños y comenzaron a tener descendencia. Una de las hipótesis que se barajan es en los padres hayan tenido relaciones sexuales con sus propias hijas y que habían vivido de forma nómada por toda la zona occidental del país para no ser descubierta. Los niños tampoco habían sido escolarizados.

Los niños pertenecían a cinco madres diferentes, incluyendo tres hermanas de 47 años, 46 y 33, que se acostó con su hermano. Algunos de ellos no podían hablar de manera inteligible, eran tímidos, con retraso en el desarrollo, con problemas de audición y de la vista, psoriasis y eran incapaces de utilizar un cepillo de dientes, papel higiénico, lavarse o escribir. Entre ellos, varios tenían deformidades físicas como consecuencia de tener unos padres con los genes idénticos. El incesto era tan constante y repetitivo en el tiempo que una de las madres tuvo un hijo que murió de síndrome de Zellweger, una rara enfermedad genética.

Las condiciones que se encontraron los trabajadores sociales eran indescriptibles. Una cocina repleta de suciedad, con comida en mal estado en la nevera. Además, encontraron a tres de los niños, uno de ellos desnudo, atados a un árbol. Por ello, además de haberlos incluido en un programa de recuperación psicólogica, están asistiendo a terapia para aprender cómo son en realidad las relaciones sexuales y su significado. En estas terapias, los más pequeños confesaron que habían sido objeto de abusos sexuales por parte de sus hermanos y sus primos. Para mejorar su atención y facilitar su recuperación han sido dados en adopción a varias familias australianas.

La investigación indicó que las familias derivan de una pareja que se casó en Nueva Zelanda en 1966 y se mudó a Australia en la década de 1970. Los niños fueron descubiertos el año pasado después que la policía inspeccionara el campamento, en el que no había electricidad ni agua corriente. Los vecinos habían alertado a las autoridades de que habían visto a varios niños sin escolarizar en la zona. Uno de los agentes que participó en la inspección afirmó que "nunca se recuperaría de lo que observó". Por desgracia, los niños tampoco.