Accidente de tren en Santiago

«No hay tren que aguante esa curva con esa aceleración»

Gómez-Pomar dice que el Alvia estaba en buen estado y ADIF defiende la vía

El presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, durante su intervención hoy en la Comisión de Fomento del Congreso
El presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, durante su intervención hoy en la Comisión de Fomento del Congresolarazon

El presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, afirma durante su comparecencia que los frenos y los sistemas de seguridad del tren fueron revisados la misma mañana del accidente.

Será la investigación judicial la que determine si fue la velocidad la única causa del accidente de Santiago de Compostela, pero lo que parece claro es que, si no fue la única, sí que fue de las más determinantes. «No hay tren que pueda entrar en una curva con una aceleración cuatro veces superior a la permitida», afirmó el presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar durante su intervención de ayer en el Congreso de los Diputados. «Es una curva por la que el tren circuló a elevadísima velocidad», abundó. Si a esta declaración se añade el hecho de que tanto el responsable del gestor ferroviario como su colega de ADIF, Gonzalo Ferre, aseguraron que la infraestructura y el tren siniestrado estaban en perfecto estado y que las medidas de seguridad eran las adecuadas, la conclusión es que el exceso de velocidad jugó un papel dramáticamente clave en el siniestro.

El Alvia, con 918.251 kilómetros

Gómez-Pomar reveló que hasta salir de Chamartín, el Alvia accidentado había registrado 918.251 kilómetros, a un ritmo de 183.650 al año. Añadió que había superado más de 50 inspecciones, la última en la mañana del 24 de julio, la fecha del accidente, como ya había asegurado un día después del descarrilamiento. En esa revisión, se verificaron, entre otros, los sistemas de comunicaciones y seguridad, los de freno automático y manual y los sistemas de seguridad embarcados y de control de velocidad. El responsable de Renfe añadió que ese tipo de tren había realizado el tramo entre Ourense y Santiago un total de 1.086 veces y que por el tramo del accidente han circulado trenes en más de 7.000 ocasiones.

Ferre, respecto al mantenimiento y la conservación de la infraestructura, aseguró que el tramo del accidente había sido «inspeccionado y auscultado» el pasado 20 de abril. Según detalló, el presupuesto de mantenimiento de la línea para este año es de 4,86 millones de euros, dado que, tal como explicó, al tratarse de una infraestructura de reciente inauguración, sólo requiere «tareas correctivas y preventivas» y no «actuaciones de conservación extraordinarias».

Revisión de protocolos

No obstante, reiteró que tras el accidente, ADIF emprendió una revisión de todos los protocolos de seguridad para «determinar aquellos aspectos que puedan ser mejorables y reforzar la seguridad». El administrador está haciendo especial hincapié en revisar aquellas zonas similares a las que se produjo el siniestro. El presidente de ADIF reveló también que su Dirección de Seguridad de Circulación está elaborando un «exhaustivo» informe sobre el siniestro. «La seguridad en el ferrocarril es una asignatura continua y no la vamos a olvidar», remachó. En este sentido, Ferre, que aseguró que la seguridad del tramo de Santiago cumple con la normativa técnica en vigor, aseguró que el administrador licitará este año 710 millones de euros destinados a seguridad y conservación correctiva de la red.