¿Qué hacen hoy sus señorías?

El fin del mundo podrá estar a la vuelta de la esquina o donde les apetezca a los adivinos mayas, pero en el Congreso de los Diputados están seguros de que mañana (mejor dicho, hoy) será otro día y de que en estos momentos es mucho más preocupante el principio de 2013 que el presunto «final de los tiempos». Sus señorías terminaron ayer el año político con la celebración del último Pleno, aunque todavía muchos están pendientes de distintas comisiones que se celebrarán la semana próxima. El trabajo se «ralentiza», por decirlo de alguna forma, pero no se termina en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Así que de fin del mundo, nada. Como decía Jorge Fernández, «desde luego, para mí no se acaba». Y si lo dice el ministro del Interior es que algo debe saber de ello. Por ese lado, todos tranquilos. Ya volverán en enero los plenos, las sesiones de control, los rifirrafes dialécticos, las broncas, los abucheos y los aplausos. Pero ayer las opiniones se decantaban mayoritariamente en contra de la profecía –los mayas no tienen ningún diputado aquí–. Por poner tres ejemplos, el presidente del Congreso argumentaba que «tiene la agenda llena» para descartar toda hecatombe que se lleve por delante sus planes; el veterano Alfonso Guerra, lacónico, afirmaba que no le preocupa el asunto lo más mínimo; y Joan Tardá, de ERC, tampoco se andaba por las ramas al señalar que no cree en «brujas o cuestiones esotéricas». No obstante, el buen humor imperaba en todos, a pesar de la sorpresa incial, cuando LA RAZÓN les planteó la pregunta: «Entonces, ¿qué piensa hacer su señoría en un día como hoy?».