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A qué se refería John Lennon cuando dijo: "Un error es solo una equivocación, se convierte en una equivocación cuando no logras corregirlo"
Su reflexión sobre el error cobra sentido cuando se tiene en cuenta su vida y se entiende que no hablaba desde la teoría, sino desde la experiencia

Aunque el mundo lo recuerda sobre todo como miembro fundador de The Beatles, Lennon fue mucho más que un músico. Fue compositor, activista, provocador cultural y una figura marcada por contradicciones. Su vida, atravesada por el éxito masivo, la crítica política y la exposición constante, estuvo llena de decisiones que él mismo reconocería más tarde como equivocadas.
Un artista marcado por la autocrítica
Nacido en 1940 en Liverpool, Lennon creció en un entorno familiar complejo. La ausencia de sus padres y una infancia emocionalmente inestable influyeron en su carácter rebelde y en su sensibilidad artística. Con The Beatles revolucionó la música popular en los años sesenta, pero también vivió tensiones internas, conflictos personales y una presión mediática sin precedentes.
Tras la disolución del grupo en 1970, inició una carrera en solitario en la que su discurso se volvió más íntimo y político. Canciones como “Imagine” reflejaban su deseo de paz y transformación social. Sin embargo, Lennon también fue consciente de sus propias sombras. Reconoció públicamente episodios de comportamiento violento en su juventud y habló abiertamente sobre sus errores como padre en su primer matrimonio.
Qué quiso decir realmente
La frase distingue entre equivocarse y persistir en la equivocación. Para Lennon, cometer un error forma parte de la condición humana. Nadie está exento de decisiones impulsivas, juicios precipitados o acciones desacertadas. El problema surge cuando el orgullo, el miedo o la indiferencia impiden rectificar.
En otras palabras, el verdadero fallo no es tropezar, sino negarse a aprender. La corrección implica humildad, autocrítica y voluntad de cambio. Sin esos elementos, el error deja de ser circunstancial y se convierte en permanente.
El contexto de una generación que cuestionaba todo
Lennon perteneció a una generación que desafió normas sociales, políticas y culturales. Los años sesenta y setenta estuvieron marcados por movimientos por los derechos civiles, protestas contra la guerra de Vietnam y una profunda transformación de valores en Occidente encabezados por movimientos obreros y estudiantiles.
En ese clima de cambio constante, reconocer errores, personales y colectivos, era parte del debate público. Lennon entendía que tanto las personas como las sociedades podían rectificar el rumbo. De hecho, su activismo pacifista junto a Yoko Ono fue un ejemplo de cómo intentó utilizar su fama para promover nuevas ideas tras etapas anteriores más conflictivas.
Cómo aplicar esta enseñanza hoy
Aplicar la reflexión de Lennon implica aceptar la responsabilidad sin quedarse atrapado en la culpa. Significa pedir disculpas cuando es necesario, corregir decisiones profesionales erróneas, revisar prejuicios y modificar conductas dañinas. También supone entender que cambiar de opinión no es debilidad, sino crecimiento.
En el ámbito laboral, rectificar a tiempo puede evitar consecuencias mayores. En lo personal, asumir un error fortalece relaciones. En lo social, aprender colectivamente de fallos históricos permite avanzar hacia modelos más justos.
Una lección que sobrevive al mito
La figura de John Lennon quedó congelada en la memoria colectiva tras su asesinato en 1980, pero sus palabras siguen circulando porque conectan con dilemas universales.
Su mensaje es claro. El error no define a una persona. Lo que la define es su capacidad para reconocerlo y transformarlo en aprendizaje. En una época que exige perfección constante, quizá la enseñanza más valiosa sea recordar que equivocarse es humano.
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