Come más y más temprano

Las personas que desayunan mucho y cenan poco tienen luego menos antojos.

Las personas que desayunan mucho y cenan poco tienen luego menos antojos.

Parece que aquellos refranes sobre las grandes cenas, lo de desayunar como un rey y luego cenar como un mendigo no andaban muy desencaminados. Multitud de estudios recientes coinciden en que las horas a las que comemos y, más aún, en las que ayunamos, tienen influencia en el apetito y por consiguiente en nuestro cuerpo, que almacena o pierde grasa. En un estudio realizado con mujeres en el que se las alimentó con la misma dieta, con el mismo número de calorías, pero a diferentes horas del día, quienes comían el 70 por ciento de sus calorías diarias en el desayuno perdieron más grasa que quienes comían más en la cena. Era una diferencia muy notable. Lo que también se ha podido comprobar es que consumir más calorías durante la primera mitad del día está relacionado con un menor consumo de calorías totales y con una mayor calidad de las comidas. Es decir, las personas que desayunan mucho y cenan poco tienen menos antojos de tomar chocolatinas por la noche y les resulta más fácil comerse una ensalada. La explicación parece tener sentido, ya que la primera mitad del día es cuando consumimos la mayor parte de la energía y, por tanto, cuando más de ésta debemos consumir.