La OMS aísla el virus de la nueva gripe aviar de China para desarrollar una vacuna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa trabajando para conocer mejor el funcionamiento de la cepa A/H7N9 que está causando un nuevo brote de gripe aviar en China y, para ello, ya ha aislado varias muestras del virus para enviarlas a laboratorios internacionales que permitan desarrollar nuevas pruebas de diagnóstico e incluso una vacuna en caso de se inicie una pandemia.

En este trabajo ha sido vital la labor realizada por el Centro Colaborador de este organismo de Naciones Unidas de Pekín, en China, que ha utilizado las dos tecnologías disponibles, el reordenamiento clásico y la genética inversa, para potenciar el reagrupamiento necesario para el desarrollo y producción de vacunas.

El proceso se estableció en 1970 y sobre todo se ha ido reforzando tras la respuesta que hubo que ofrecer ante las pandemias causadas por el virus H5N1 y el H1N1, y en él participan 150 laboratorios de 111 países gracias al grupo de evaluación y respuesta de la OMS.

Los virus candidatos a una vacuna suelen ser ofrecidos a los laboratorios interesados en su desarrollo después de una serie de pruebas de seguridad y caracterización pero, ante la necesidad de agilizar la respuesta, se llegó a un acuerdo para poder liberar datos antes de que finalicen dichas pruebas.

En concreto, un posible candidato a vacuna puede estar disponible en el momento en que el virus recombinante haya superado satisfactoriamente una prueba de secuenciación genética y da positivo

a las pruebas de supervivencia en embriones de pollo.

Pese a todo, la OMS exige que los fabricantes se sometan a unas rigurosas normas de bioseguridad, similares a las necesarias para manipular virus de tipo salvaje.