Santiago Iturmendi: "El fin de la caza traería un desastre ecológico"

Protesta contra la suspensión cautelar decretada por una jueza y advierte: «Sería la muerte de los pueblos».

Protesta contra la suspensión cautelar decretada por una jueza y advierte: «Sería la muerte de los pueblos».

Una jueza, Ana. M. Martínez Olaya, cedió ante la petición de Pacma y algo insólito sucedió en España: toda una región –sociedad y Administración en tándem–, se rebeló para dejar sin efecto su decisión. La magistrada decretó la suspensión cautelar de la caza en Castilla y León porque, adujo, «no consta que se hayan utilizado estudios científicos objetivos para determinar las especies cinegéticas y los cupos». Una decisión que «supondría la muerte del mundo rural». El presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi, rebate a «los talibanes del fundamentalismo animalista».

¿Qué ha pasado para que un juzgado haya podido decretar la suspensión de una actividad como la caza?

Pues que ha tocado una jueza muy peculiar que siempre, en los temas ambientales, ha fallado a favor de los grupos conservacionistas. Quiero pensar que ha sido algo anecdótico, no que esta vaya a ser la tónica. Pero no es la primera vez que algo así pasa en Castilla y León.

¿Podrá entrar en vigor?

La medida no tendrá efecto porque se tendría que anular también la Orden Anual de Caza y, además, ha habido una reacción muy rápida. Hay que tener en cuenta que acaba de terminar la veda y la próxima es entorno a abril, con el rececho del corzo. Tampoco daría tiempo a que entre en vigor, porque el 27 de marzo las Cortes aprobarán la reforma de la Ley de Caza, que hemos impulsado desde la Real Federación de Caza de Castilla y León, los sindicatos agrarios y la propia Junta. Esta reforma dejará sin efecto la medida de la jueza. El mundo rural se ha librado de un auténtico desastre.

Pocos asuntos han generado tanto clamor social y consenso político...

Ha sido curioso porque contra la suspensión de la jueza han reaccionado sectores que nunca antes lo habían hecho: el Colegio de Ingenieros de Montes, asociaciones de vecinos, alcaldes de la montaña de León, que han advertido de que si se aplica sería la muerte del mundo rural.

¿Qué consecuencias traería el fin de la caza?

Sería una catástrofe ecológica. Los grupos animalistas radicales, cuando dicen no a la caza, lo que no explican nunca es cuál es la alternativa: ¿si no se caza cómo controlamos la sobrepoblación de ciertas especies? Por poner un ejemplo, tenemos a la vuelta de la esquina el peligro de que entre la peste porcina en España, y eso sería gravisimo. Los jabalíes, con una expansión demográfica enorme, podrían hacer que el virus se propagara como la pólvora. La caza es necesaria nos guste o no, también para tener cuidado el monte. Y no solo eso: el conejo en Andalucía está poniendo en peligro la vía del Ave , por no hablar de los accidentes de tráfico. Burgos es es la primera provincia en siniestros en carreteras por animales salvajes y Soria la segunda.

¿Qué impacto económico y social tiene la caza?

Entre 500 y 600 millones en Castilla y León, y 6.500 millones en España. No hay que olvidar que los mayores beneficiarios son las zonas rurarles, pues es su primer ingreso. Luego estamos todo el día quejándonos de que se está desploblando la España rural. Si quitáramos la caza, sería la muerte de los pueblos.

¿Os sentís atacados ante el auge del veganismo y el activismo animalista?

Desde hace unos años han surgido talibanes del fundamentalismo animalista y ante sus ataques, que no tienen consistencia técnica, hay que blindar la caza. En este sentido, la Administración lo tiene muy claro, pero tiene miedo a esta minoría porque es muy radical y da mucha guerra.