«Ser padres nos ha hecho ser más generosos»

María, Paloma y Javier. Hace justo ahora un año se hacían sentir. LA RAZÓN fue testigo de su espera, de la alegría por ver su rostro y de la inquietud que surge cuando se acerca la fecha del parto. Alguno, más de la cuenta. Ahora sus padres les pueden ver, tocar... Querer. Una otitis hará que alguno de ellos tenga que contemplar su primera misa de las familias desde casa a través de la televisión. Pero ninguno de ellos faltará a la cita, aun en la distancia. «Para nosotros la Iglesia es la familia de las familias, nos hemos sentido siempre acogidos y apoyados, primero como novios, luego como matrimonio y ahora como padres», explica Patricia, madre de María. «Su llegada ha dado un giro de 180 grados a nuestra relación, remueve todo, pero para bien. Hay que repetir», comenta esta ingeniera. Alberto la secunda, aunque matiza: «Claro que volveremos a ser padres, pero no estaría de más que los políticos se volcaran en medidas para apoyar a las familias, fomentar la maternidad y propiciar la concilización».

«Con Paloma y Ana nuestra escala de valores ha cambiado. Ya no vivimos para nosotros, sino para ellas», explica Paloma, habitual de la eucaristía de las familias, que esta vez tendrá que renunciar debido a que la otra Paloma de la casa no está al cien por cien para pasar la mañana en Colón: «Hay que participar en esta gran fiesta porque es un manera de fomentar la familia, es la institución básica, hay que tirar con ella. Además, la fe te ayuda para seguir adelante ante cualquier dificultad».

«Ser padres nos ha hecho ser más generosos. Descubres que los enfados de novios eran tonterías, ahora sí que afrontamos problemas reales», relatan David y María, mientras el pequeño Javier se empeña en dar también opinión. «La maternidad es el mejor regalo que he recibido de Dios», comenta María, abierta a la posibilidad de ser madre de nuevo.