Las gafas de realidad virtual que simulan el espacio

«Aparentemente fue un fallo en el sistema de despegue», comentaba unos minutos después Nasa George Dillery responsable de Relaciones Públicas de la Nasa. A los 139 segundos de haber abandonado la Tierra, la nave SpaceX CRS-7 explotó. Todo ocurrió en el momento en el que el cohete debía separarse de la nave. Después de casi dos decenas de lanzamiento exitosos, ésta es la segunda ocasión en la que uno de los vehículos de la empresa del magnate y fundador de Pay Pal, Elon Musk, tiene problemas graves. La anterior fue el 15 de abril. En esa ocasión tampoco pudo llegar a la Estación Espacial Internacional (ISS), aunque en esa ocasión no hubo ninguna explosión.

Este viaje, en cambio, era de particular interés para el área de tecnología de la NASA. Y también de Microsoft. La CRS-7 no sólo llevaba el cargamento habitual de comida, herramientas y otros elementos, también cargaba a bordo el Proyecto Sidekick. Se trata de una colaboración entre Microsoft, Space X y la NASA, cuyo objetivo es dotar de las gafas de realidad virtual a los astronautas residentes en la ISS.

«Las HoloLens y otros dispositivos de realidad virtual y mixta son tecnologías de vanguardia que podrían ayudar a impulsar futuras exploraciones y ofrecer nuevas capacidades a los hombres y mujeres que realizan ciencia crítica en la Estación Espacial Internacional» afirma Sam Scimemi, director del programa de la ISS de la NASA en Washington. «Esta tecnología también podría ayudar a los futuros exploradores que requerirían una mayor autonomía enun posible viaje a Marte».

El propósito de Sidekick es permitir a los equipos de la ISS contar con asistencia cuándo y donde lo necesiten. Esta nueva capacidad podría reducir los requisitos de formación de la tripulación y aumentar la eficiencia con la que los astronautas pueden trabajar en el espacio. Antes de enviar las gafas a la ISS, los ingenieros de la NASA y Microsoft las probaron a bordo de un avión que simula el entorno de gravedad cero de la estación para ver cómo respondían. Y las pruebas fueron un éxito.

El proyecto abarcará dos áreas diferentes. La primera de ellas actúa en el Modo Experto Remoto, que utiliza Skype, propiedad de Microsoft, para permitir que un operador en la Tierra vea lo mismo que ve a un miembro de la tripulación, proporcionar orientación en tiempo real y volcar consejos o respuestas en el entorno virtual en el que se encuentra el miembro de la tripulación. Un avance notable teniendo en cuenta que hasta ahora los astronautas dependían de instrucciones de voz o mensajes escritos para resolver problemas o realizar reparaciones.

El segundo es el Modo de Procedimiento. Con él, los habitantes de la ISS contarán con ilustraciones holográficas animadas que podrán ver en su ambiente, como realidad aumentada, que aparecerán en la parte superior de los objetos con los que el equipo está interactuando. Esta capacidad podría disminuir el tiempo de entrenamiento que las tripulaciones requieren y sería un recurso muy valioso para las futuras misiones extraplanetarias, donde los retrasos de comunicación complican las operaciones difíciles.

Pero el uso de esta tecnología en la ISS no sólo serviría para viajes y exploraciones, también es un trampolín para la investigación actual. Desde noviembre del año 2000 y hasta la fecha, la estación ha estado habitada de forma continua por más de 200 astronautas y algún que otro turista millonario. Allí se llevan a cabo cientos de experimentos aprovechándose de la microgravedad. Un ejemplo de ello son las proteínas. En un entorno de gravedad cero, las estructuras cristalinas se pueden cultivar en mayor escala. Gracias a ello, en la ISS pueden realizar investigaciones en crecimiento de cristales de proteína que ayudan a diseñar nuevos fármacos para combatir el cáncer, la distrofia muscular, la osteoporosis o la degeneración macular.

Aún no se sabe cuándo será el nuevo lanzamiento, pero Sidekick sigue en pie, mientras los expertos analizan el fallo que, de acuerdo con un tuit de Elon Musk, se debió a un exceso de presión en el tanque de oxígeno.