Un nuevo perfil

Con su nuevo S6 Edge, Samsung ha roto con su tradición de diseño y ha desarrollado un smartphone que, visualmente y en la mano, es notoriamente diferente de los modelos anteriores. Muchos han señalado que, por fin, ha creado un móvil que es tan caro (es decir, querido) para la vista como para el bolsillo. Los coreanos se han deshecho del plástico y todo en el S6 Edge es metal y cristal. Esto se percibe inmediatamente al sostenerlo, aunque es mucho más liviano de lo esperado. El cristal, tanto en paneles traseros como delanteros es Gorilla Glass 4, lo que equivale a decir que tiene una resistencia extraordinaria.

Pero no sólo en el diseño se han esforzado. Este nuevo móvil mantiene un procesador de 8 núcleos, 3GB de memoria RAM, hasta 128 GB de memoria interna, una cámara (extraordinariamente rápida) de 16 MP con estabilizador óptico de imagen y, por primera vez en un smartphone, un autofoco para objetos en movimiento. Tiene un sistema de recarga inalámbrico, su carga por USB es 1,5 veces más rápida que versiones anteriores y su altavoz es, también, 1,5 veces más potente que el de su hermano menor, el S5.

El botón de inicio cuenta con sensor para huellas que ya no precisa pasar el dedo para activar. Está equipado con un monitor cardíaco infrarrojo al lado de la cámara que, de acuerdo con Samsung, ayuda a lograr un mejor balance de los blancos en las fotografías.

La firma coreana se ha esmerado tanto en el diseño que su apariencia seductora ha tenido un precio: las baterías extraíbles, ranuras para tarjetas micro SD o la propiedad de ser a prueba de agua, se han dejado de lado.

Por último se sitúa definitivamente en el ámbito del pago con smartphones a través de la aplicación Samsung Pay que permite pagar en cualquier comercio con un lector convencional de tarjeta de débito o crédito. Estará disponible a partir de abril en verde, negro, dorado y blanco.