Temor a un verano crítico por la falta de agua desde 2014

En 2017 llovió un 60% menos de lo normal y dejó los embalses al 39% de su capacidad.

La solución química ideada por el científico Omar Yaghy, capaz de atrapar agua de la atmósfera, podría servir como solución para la acuciante sequía que sufre España. De enero a octubre de 2017 se registró el periodo más seco desde 1981, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). No obstante, la falta de precipitaciones a niveles normales se viene sufriendo desde el año 2014.

La situación para este año podría cambiar, «siempre que a partir de abril y mayo llueva lo suficiente, en la Primavera estará la clave», explica a este diario el meteorólogo José Miguel Viñas. La sequía del último año hidrológico no se ha revertido con las heladas de enero, «pese a que sí se ha notado en la zona del Cantábrico y Galicia». No obstante, las cuencas del Tajo y del Duero «siguen estando en niveles muy bajos y como en febrero no suele llover, tendremos que esperar a Primavera», apunta Viñas. «Si en abril y mayo hay suficientes precipitaciones, nos enfrentaríamos al verano con unos embalses en situación muy crítica».

Según datos de la Aemet, el último año hidrológico ha sido muy seco, en concreto el octavo con menos lluvias desde 1981. La cifra de agua caída ha sido de 529 litros por metro cuadrado, un 18% menos respecto a la media histórica.

«El año terminó con menos reservas hídricas que cuando comenzó. En su conjunto, en España, llovió el año anterior entre un 40-60% menos de lo normal. Y ello se manifestado en la reducción de las reservas de agua, tanto para consumo como para producción hidroeléctrica», explica Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante.

La sequía del último año hidrológico dejó los embalses en un estado muy grave, al 39,4% de su capacidad muy alejados de la media del año anterior (52,2 %), de la media de hace cinco años (56,8%) y del último decenio (54,6%).