¿Un híbrido que se perderá?

La Razón
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l ¿Qué factores influyen para que en Cataluña aparezcan este tipo de híbridos lingüísticos?

–Igual que el «spanglish» que apareció en Miami, en Estados Unidos, en Cataluña el «latino-español» es una forma que tiene la inmigración para identificarse. En este caso, los jóvenes traen su bagaje latino, lo mezclan con el castellano de España –que también les resulta novedoso– y le añaden rasgos de la cultura meta o final, que en este caso es la catalana.

l ¿Es un producto de la globalización?

–Está claro que las nuevas tecnologías han logrado globalizar mucho la cultura. La globalización permite, por ejemplo, que la difusión del «spanglish» sea mucho más rápida. Estos chicos se conectan con otros en su idioma para diferenciarse del resto de la sociedad. Es una forma de autodefensa y de sentirse parte de un grupo. Con el pasar de los años, este tipo de variaciones lingüísticas se disolverán.

l ¿Por qué se perderán?

–Porque los muchachos van a incorporarse a la sociedad en la que se encuentran, en algún momento trabajarán, y cuando eso suceda y se integren, hablarán un buen catalán o un buen español. Esto ocurrirá cuando terminen de desembarcar en la sociedad meta y entonces dejarán atrás ese idioma que les ha ayudado a sobrevivir. Cuando la inmigración es por necesidad, que por lo general así lo es, los recién llegados se sienten extraños los primeros años, pero con el paso del tiempo olvidarán muchos giros y modismos del español de su patria. El «latino-español» desaparecerá como el acné del adolescente.

l ¿Estas variaciones son una forma de resistencia?

–Sí, es un rechazo inicial y una defensa, pero es positivo en el sentido de que es creativo.