Un seísmo de 4,2 sacude la zona del almacén de gas de Castellón

La Razón
La RazónLa Razón

Desde el 13 de septiembre se han detectado 300 microseísmos en el área del almacén subterráneo de gas natural Castor, situado frente a las costas de Vinaroz (Castellón), lo que motivó la orden, por parte del Ministerio de Industria, del cese temporal de la actividad de inyección de gas. Sin embargo, la alerta cundió ayer, a las 3:23 horas, con la detección de un terremoto de 4,2 grados en la escala de Richter. Este fue sólo uno de los veinte seísmos registrados a lo largo de la jornada. El aumento en su cantidad y en su intensidad han llevado a la Generalitat valenciana a activar el plan de riesgo sísmico, mientras que el Govern catalán –el área limita con Tarragona– estudia medidas legales. El ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció ayer que se está a la espera de las conclusiones de los informes técnicos elaborados por el Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Geológico.

Los geólogos tienen pocas dudas: existe una relación causa-efecto entre la presión ocasionada por las labores de inyección de gas y los seísmos. El Colegio Oficial de Geólogos estimó ayer que, tras cesar la actividad, «lo normal es que disminuya la intensidad» de los temblores. «No se han producido grandes daños ni probablemente los habrá», afirmó a LA RAZÓN el geólogo José Luis Barrera. Con todo, es una incógnita: nunca habíamos contado en nuestro país con un almacén de inyección de gas. «Tenemos que estar vigilantes», afirma.