Un verano de incendios

El 15% de las empresas forestales ha desaparecido

209.855,21 hectáreas se quemaron a lo largo de 2012. El peor año del último decenio. Más del doble que el año anterior y «si este verano sigue las pautas a las que estamos acostumbrados, este año puede ser aún peor», afirma Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales. Los montes, gracias a las lluvias, tienen una gran cantidad de herbáceas nuevas y con la llegada de las altas temperaturas se convierten en combustible para los incendios. Por eso, desde WWF insisten en la necesidad de «dinamizar la gestión forestal sostenible» y «coordinar las políticas forestales autonómicas y estatales». Y es que no sólo nos encontramos con el problema, característico de la Península Ibérica, de épocas de verano muy calurosas, también la falta de una correcta gestión de las superficies forestales durante el invierno puede agravar aún más la situación. Los técnicos forestales aseguran que «no se ha hecho nada durante los meses invernales para mejorar la situación de los montes». Sin embargo, Begoña Nieto, directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal, asegura que se han dedicado «grandes esfuerzos en determinadas zonas para limpiar el monte». Asegura que las labores de limpieza han comenzado un mes antes de lo habitual y «tratamos de encontrar el equilibrio entre los medios destinados a labores de limpieza del monte y a extinción de incendios». Los técnicos forestales, sin embargo, no opinan lo mismo. Afirman que «sólo se destina dinero a la extinción y los incendios se extinguen en invierno».

Uno de los sectores más perjudicados por esta falta de inversión es el de las empresas forestales. De acuerdo con el presidente de la asociación que las agrupa (Asemfo), Miguel Ángel Duralde, «las empresas privadas de servicios forestales han reducido su facturación entre un 40 y un 60 por ciento en los últimos dos años. Un 15% de las mismas han desaparecido. Muchas están aguantando en situación crítica esperando alguna mejoría en 2014».

Aunque aún no se pueden hacer previsiones acerca de lo que va acontecer a partir del mes de julio, los expertos aseguran que mayo marcará la diferencia. Todos apuntan a que una situación como la del año pasado es muy difícil que se repita, ya que los incendios se generalizaron en toda la Península y no es habitual. Sin embargo, las borrascas atlánticas que se han producido desde el inicio de 2013 ponen en peligro a la vertiente mediterránea, a la que no llegan las precipitaciones, pero sí lo hacen los vientos de Poniente que resecan el terreno y se llevan la humedad que les protege. Con todo, De la Calle espera «que nos equivoquemos».