Una de cada cinco causas penales, por abusos a menores

Las cifras podrían ser superiores por el miedo que existe a denunciar. Los agresores amenazan a sus víctimas: «Si lo cuentas no te creerán»

Las cifras podrían ser superiores por el miedo que existe a denunciar. Los agresores amenazan a sus víctimas: «Si lo cuentas no te creerán»

El abuso a menores es una lacra que se ha ido extendiendo estos últimos años. Por distintas causas y razones, las estadísticas no son nada favorables y, lo que quizá sea más negativo, la inexistencia de indicadores que hagan presagiar un cambio de tendencia. Pero, además, en no pocas ocasiones existe una negativa a denunciar esos hechos, por razones varias, lo que hace que no pocos de esos abusos queden sin respuesta judicial, sin condena al maltratador y sin que la víctima obtenga el correspondiente resarcimiento. Sin embargo, cada vez hay más recursos de casación que llegan al Tribunal Supremo relacionados con abusos sexuales a menores, hasta el punto de que casi un 20 por ciento de los asuntos, o lo que es lo mismo, uno de cada cinco, que tiene que resolver su Sala Penal son recursos contra sentencias por esos delitos.

Así, el pasado mes de octubre, el Alto Tribunal dictó 16 sentencias de abusos sexuales contra menores, lo que representa el 17 por ciento del total –se emitieron 93– y este mes de noviembre se celebrarán –si no hay suspensiones de última hora– 25 vistas de recursos por abusos sexuales, muchas de las cuales afectan a menores. Pero las cifras reales son superiores porque a ellas hay que sumar las que directamente se inadmiten a trámite y que, por tanto, ni siquiera se debaten y resuelven por los magistrados de la citada Sala. De hecho, desde enero hasta el pasado 6 de septiembre se rechazaron de plano 210 recursos contra sentencias condenatorias por abusos y agresiones sexuales.

En el informe del Supremo se destaca cómo en no pocas ocasiones el agresor se encuentra en el círculo más cercano de la víctima, e incluso, se da hasta la paradoja de que el condenado «puede figurar en el el álbum familiar o en una foto del salón, junto a la víctima». Este tipo de abusos se suele reiterar durante años por el miedo del menor a denunciar lo que le está ocurriendo. A la inmadurez de la víctima se suma que el abusador es conocido en la familia. Hay una frase muy habitual en estas sentencias que refleja el prevalimiento del abusador sobre la víctima: «Si lo cuentas, no te creerán».

En otros casos, este tipo de delincuentes amenazar a sus víctimas asegurándoles que «si lo cuentas me iré de casa y la familia sufrirá por tu culpa». Estas situaciones se dan en casos de abusos cometidos por el compañero de la madre de la víctima o por tíos o cuñados que comparten el mismo techo, puesto que también se producen en pisos compartidos por varias familias.

Las sentencias condenatorias por estos delitos evidencian también que en muchas ocasiones los abusadores aprovechan la marcha de los padres al trabajo, o el momento de recoger del colegio al menor, para lograr quedarse a solas con éste. Posteriormente, y una vez logrados sus macabros fines, intenta «compran el silencio» de la víctima con regalos. El teléfono móvil es el preferido. Además, así, el abusador permanece en contacto con su víctima a través de mensajes.