Una especie de musgo podría ser más efectivo médicamente que el cáñamo

El uso medicinal de las sustancias cannabinoides, extraídas del cannabis, es un tema de debate en todo el mundo.

El uso medicinal de las sustancias cannabinoides, extraídas del cannabis, es un tema de debate en todo el mundo. Mientras países como Uruguay y recientemente Canadá han autorizado el uso recreativo de la marihuana, el número de países que aprueban su uso medicinal es cada vez mayor. En Suiza, cada vez más personas abogan por una mayor investigación sobre el cannabis. Y en países como España, donde esta planta sigue siendo considerado ilegal también para uso médico, también hay aprobados dos fármacos con cannabinoides.

En la actualidad, el tetrahidrocannabinol (THC), ingrediente psicoactivo de la marihuana, se utiliza en el campo médico para tratar ciertos tipos de dolor. En su forma pura se aisló por primera vez del cannabis en 1964 por Raphael Mechoulam del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel. “Hasta ahora, se pensaba que el cannabis era la única planta que produce THC”. De hecho, así es. Sin embargo, una nueva investigación publicada ayer en “Science Advances” y dirigida por Jürg Gertsch, del Instituto de Bioquímica y Medicina Molecular de la Universidad de Berna, en Suiza, concluye que “un tipo de musgo podría ser más efectivo médicamente que el cáñamo”.

Ya en 1994, el fitoquímico japonés Yoshinori Asakawa había descubierto una sustancia en la planta de la hepática Radula perrottetii (planta que puede adquirir una forma más aplanada como en el caso de los musgos), que estaba relacionada con el THC y había llamado a esta sustancia natural "perrottetinene".

“Hay tres especies de Radula que producen una molécula que es muy similar al THC. Ahora sabemos que esta molécula también tiene efectos similares al THC, pero con un mejor perfil farmacológico”, asegura Gertsch a este periódico. En concreto, “se trata de R. marginata que crece en Nueva Zelanda, R. perrottetii en Japón y otra especie en Costa Rica. La más abundante es la primera”, precisa el experto.

Los átomos individuales en estas plantas están unidos entre sí de una manera similar a la del THC, sin embargo, difieren “en su estructura tridimensional” y, además, los perrottetinene “exhiben un grupo de bencilo adicional al final de la cadena”.

Hace unos años, Jürg Gertsch descubrió que estas plantas se estaban anunciando en Internet como “legales". En ese momento, no se sabía nada sobre los efectos farmacológicos de esta sustancia. Junto con los químicos del equipo de Erick Carreira, del Departamento de Química de ETH Zürich, el equipo de investigación de Gertsch comparó bioquímica y farmacológicamente el THC con el perrottetinene.

Usando modelos animales, los científicos pudieron demostrar que el perrottetinene llega al cerebro con mucha facilidad y que, una vez allí, activa específicamente los receptores de cannabinoides. Incluso demuestra un efecto antiinflamatorio más fuerte en el cerebro que el THC, algo que hace que el perrottetinene sea particularmente interesante cuando se considera su potencial aplicación médica. “Es sorprendente que solo dos especies de plantas, separadas por 300 millones de años de evolución, produzcan cannabinoides psicoactivos”, afirma el en estudio Gertsch.

“Con esa planta no se han hecho pruebas en humanos. Que algo tenga un poder antiinflamatorio en células de cultivo o en modelos animales no quiere decir que se vaya a comportar de la misma manera cuando se administre en personas. De hecho, solo el 10% de los fármacos que funcionan en animales termina siendo un medicamento para uso humano”, recuerda José Carlos Bouzo, director de Proyectos Científicos de ICEERS Barcelona y miembro del Grupo de Estudios de Políticas sobre el Cannabis (Gepca).

Ahora bien, ¿hasta qué punto esta nueva sustancia podría llegar a reemplazar el cannabis? Para Gertsch, “podría potencialmente reemplazarlo si se realizan estudios adicionales para el tratamiento del dolor crónico y las afecciones inflamatorias del sistema nervioso central, por ejemplo para esclerosis múltiple”.

“Es un descubrimiento asombroso que un compuesto tenga más propiedades antiinflamatorias que el THC. Pero de ahí a que pueda llegar a sustituir al cannabis... El cannabis tiene más de 100 cannabinoides diferentes. Y cada uno de ellos tiene unas propiedades concretas. De hecho, no se conocen las propiedades médicas de todos ellos. Es posible que otras plantas actúen sobre el sistema endocannabinoide y que sean un excelente antiinflamatorio, por ejemplo. Pero eso no quiere decir que sea una planta mejor que el cannabis para uso médico. Quiere decir que para algunas indicaciones médicas puede ser un compuesto más eficaz del cannabis”, añade Bouzo.

Y es que, como reconoce Gertsch, “este estudio es sólo la primera prueba de concepto”, un estudio preclínico en el que se ha esclarecido cómo funciona esta sustancia, pero “se necesitan más investigaciones” para su uso médico. No será por tanto una cuestión de un año o de dos, pero sin duda este estudio abre la puerta a que en un futuro sea más fácil que los países más recelososos aprueben medicamentos. De hecho, “sin duda, la legalización general del cannabis medicinal y los cannabinoides ayudaría al desarrollo de este nuevo canabinoide natural para un desarrollo clínico”, concluye el experto.

Uso medicinal

Una cosa es el cannabis herbal, aprobado en una decena de países, y otra los medicamentos basados en cannabinoides. “En países con programa medicinal, como Holanda, hay cannabis herbal con diferente concentración de THC, que va desde el 6 hasta el 15 o incluso el 20 por ciento”, explica Bouzo. “Los medicamentos basados en cannabis están aprobados en prácticamente medio mundo y son dos: el sativex, que tiene una dosis de 2,5 mg de THC por 2,7 mg de CBD, y sólo autorizado para el tratamiento de la esclerosis múltiple en España como segunda línea de tratamiento y como uso complasivo para dolor oncológico y neuropático, y el epidiolex, con CBD y aprobado en España para tratamiento únicamente de algunas epilepsias infantiles y siempre bajo receta médica de venta solo en farmacias hospitalarias”, concluye Bouzo.