Vuelve el timo de la estampita

Las bandas delictivas organizadas se ven obligadas a reinventarse constantemente, aunque muchos de sus métodos para cometer delitos siguen siendo los clásicos. Son sencillos y rápidos y sólo es necesario montar una gran mentira detrás que, ingeniosa o no, sigue funcionando entre las personas mayores, que suelen ser más confiadas. Así, ¿quién no va a aceptar un billete de lotería premiado a un precio reducido?

Éste es el gancho del timo de la estampita o tocomocho, tan universal y antiguo como el centenario sorteo. El viernes fue desarticulada en Ciudad Real una organización, formada por tres generaciones de delincuentes que lograban cantidades de 3.000 a 15.000 euros a cambio de supuestos billetes de lotería premiados. Las víctimas siempre eran personas de edades comprendidas entre los 70 y 80 años. Relacionadas con la lotería también figuran las llamadas «cartas nigerianas», porque tienen origen en el país africano. El modus operandi es similar al tocomocho. La víctima recibe una carta o correo electrónico en el que se le informa de que ha ganado un premio de la lotería, una herencia o una donación, pero para cobrarla tendrá que hacer frente a una serie de gastos que se prolongan en el tiempo, van aumentando y el supuesto premio no llega nunca. En los últimos años se han realizado tres grandes operaciones y más de 400 personas han sido detenidas.

La Guardia Civil alerta de que otra de las estafas más comunes es la del «timo del nazareno», que se ha relanzado con la crisis. Aprovechando las facilidades que dan las empresas para ayudar a la compra (con pagos que pueden ser de 30, 60 o 120 días), el delito consiste en hacer una primera operación con una determinada compañía a través de una sociedad «pantalla». Cuando se gana la confianza de la víctima, hacen pedidos de productos de mayor envergadura que nunca llegan a abonar. El pasado mes de enero se desarticuló una organización y se detuvo a 38 personas que habían estafado más de 30 millones de euros.

Desde la Brigada de Delitos Informáticos de la Policía lanzan un mensaje muy claro: «Si no juegas a la lotería, no toca». Es una máxima que se cumple siempre. Ninguna llamada, mensaje de correo electrónico o carta que ofrezca un premio de lotería es real. «Para recibirlo sólo tenemos que hacer frente a unos pequeños gastos de transferencias y gestión. Si hemos sido tan incautos y hemos pagado esa pequeña cantidad, en unos días recibiremos otro correo para informarnos que por problemas en la aduana debemos abonar otro importe para recibir nuestro premio». Y así sucesivamente, hasta que el dinero pagado supere al del premio.

«En otros casos recibimos una llamada o correo donde nos ofrecen jugar por una cantidad pequeña de dinero en una gran variedad de números del sorteo de lotería. Aquí la estafa se puede enmascarar, en empresas sin domicilio físico, en venta de décimos que no existen, en precios muy reducidos... y en la forma de pago del tipo Money-transfer y similares, métodos de pago que no dejan rastro del dinero enviado», explican. Por ello, para evitar cualquier tipo de problema se recomienda comprar lotería sólo en sitios autorizados, ya sea en establecimientos físicos u on-line.

La red sigue siendo uno de los lugares preferidos para estas bandas porque les permite cometer delitos y permanecer ocultos. De hecho, cada vez son más los casos relacionados con el timo de la estampita o las «cartas nigerianas» que se dan en internet. Pero no son los únicos. La red ofrece posibilidades infinitas y detrás de una página web supuestamente legal se puede esconder una estafa mayúscula. Fuentes de la Policía indicaron que la mayoría de los delitos están relacionados con el robo de identidad o de los datos bancarios o de la tajeta de crédito, pero que van variando constantemente. «El último es el llamado "virus de la Policía", que se basa en un mensaje que dice que se te ha bloqueado el ordenador por descargar material pornográfico y que debe abonar una multa».

Estafadores con ADN

Cuatro mujeres y tres hombres, pertenecientes a tres generaciones de la misma familia dedicadas al timo del falso billete de lotería premiado. Es el perfil de los detenidos esta semana como presuntos autores de más de 120 delitos de estafa por el procedimiento del tocomocho. La investigación comenzó el pasado mes de junio tras recibirse, en la comisaría de Usera-Villaverde (Madrid), la denuncia de un hombre de avanzada edad que relató que dos individuos le mostraron varios décimos de lotería supuestamente premiados y que, tras ganarse su confianza y convencerle para repartir el premio, le acompañaron a varios bancos donde realizó seis reintegros por un valor de 15.500 euros. Para los desplazamientos entre bancos contaron con la ayuda de una tercera persona. Tras haber hecho entrega del dinero, uno de ellos le pidió a la víctima que le comprara un bocadillo, momento que aprovecharon los individuos para darse a la fuga.