¿Para qué tenemos que volver a la Luna?

Eleonora Zeminiani es la responsable del el diseño y seguridad del módulo en el que vivirán los y las astronautas de la misión Artemis que quiere regresar al satélite en 2024

¿Por qué hablar del espacio cuando hay tantos problemas en la Tierra? Muy buena pregunta. Y la respuesta corta se llama Spinoff. El año pasado la NASA elaboró un documento de 186 páginas que agrupa los cientos de inventos y avances que se produjeron gracias a la carrera espacial. Desde pañales desechables, hasta la esterilización de alimentos… Áreas como medicina, seguridad laboral, genética, transporte, agricultura, robótica... se han visto beneficiadas por los viajes al espacio.

Por lo tanto sí, es importante hablar de la carrera espacial. Y en particular con Eleonora Zeminiani, la ingeniera que tiene bajo su cargo una de las mayores responsabilidades de toda misión tripulada al espacio: el diseño y seguridad del módulo en el que vivirán los y las astronautas del programa Artemis, la misión que en 2024 planea regresar a la Luna. ¿Para qué volver a la Luna? Otra buena pregunta.

“Hay mucho que aún desconocemos de la Luna", señala esta ingeniera italiana en conversación telefónica. Por ello, es importante volver. Hay recursos que podemos obtener, es una plataforma perfecta para probar ciertos dispositivos y herramientas. Podemos aprender sobre la geología lunar pero también terrestre. Y nos sirve para experimentar. Por otro lado regresamos para demostrar ciertas condiciones fisiológicas a las que son sometidos los astronautas. También el viaje dará claves a las empresas privadas para que las agencias puedan centrarse en el panorama científico. Quizás, recursos sostenibles. Y finalmente regresamos para probar que la cooperación mundial es posible”.

El vehículo de aterrizaje tripulado cuyo diseño controla Zeminiani será en hogar de los y las astronautas durante un máximo de una semana. Y si bien ella supervisa sus capacidades, la parte de diseño es responsabilidad de la firma española Thales Alenia Space y es una de las más vigiladas del programa Artemis ya que debe ofrecer protección térmica, actuar como escudo contra los micrometeoritos, la radiación y otros factores propios del entorno lunar.

En todo este contexto, la presencia de Zeminiani no es baladí. Si hace poco mencionábamos a Sara Al Amiri, directora de la misión espacial de los Emiratos Árabes Unidos como un paso importante hacia la igualdad de género en el campo STEM (siglas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) el programa Artemis tiene la intención de llevar a la primera mujer a la Luna, lo que sería sin duda un evento de un gran impacto a la hora de equilibrar la balanza de las mujeres en carreras científicas. En 110 países, menos del 40% de las graduadas en carreras STEM son mujeres. Pero a la hora del trabajo, apenas un 25% está ocupada en este sector pese a tener casi el doble de experiencia previa. Pero para Zeminiani hay más.

La primera mujer en la Luna

“Obviamente, tiene mucho valor el hecho de llevar a la primera mujer a la Luna por una cuestión de género e igualdad – señala esta ingeniera –, pero hay algo más. Hasta ahora tenemos apenas un 50% de información respecto a cómo reacciona el cuerpo humano en la Luna. Y el cuerpo de la mujer es muy diferente al de los hombres en muchos aspectos: hormonas, neurofisiología… También esto impactará en el diseño de la nave. La ergonomía es diferente, la distribución de cargas en un entorno de ingravidez cambia y todo esto debemos tenerlo en cuenta para cosas tan simples como caminar o comer. Todo esto puede parecer sencillo, pero para enfrentarse a un entorno nuevo y hostil en el espacio es fundamental”.

Al igual que ocurre en muchos campos de la ciencia y hasta el entretenimiento, como la Fórmula 1, lo que hoy parece destinado para unos pocos, mañana es algo cotidiano. Los avances en combustibles, seguridad y materiales que se llevan a cabo en Fórmula 1, pocos años después se pueden ver en la calle. Con esto en mente es lógico preguntar ¿cómo se aplicará los avances del programa Artemis en nuestra vida?

“Esa es una muy buena pregunta", concluye Zeminiani. “Un ejemplo de aplicaciones a la vida cotidiana tiene que ver con recursos como el agua potable. Lo que estamos aprendiendo en Artemis nos ayudará a hacer un uso más eficiente de la misma, tanto en la agricultura como en lo que a agua potable respecta. Otro ejemplo es la gestión de residuos, obtener energía de una fuente renovable como el Sol y también estamos desarrollando revestimientos para las naves y los trajes de los astronautas que podrán ser usados en la Tierra en climas extremos”, dijo Emanuel. Los autores concluyen que el Modelo de prioridad justa es la mejor encarnación de los valores éticos de limitar los daños, beneficiar a los desfavorecidos y reconocer la igual preocupación por todas las personas.