¿Qué es el ayuno de dopamina? ¿Es peligrosa la última moda en Silicon Valley?

Analizamos la práctica que está triunfando en Estados Unidos: ¿cómo se hace?, ¿realmente puede mejorar nuestra vida?

El plan es bastante conocido por todos: levantarse a duras penas, trabajar ocho horas como mínimo, echar un vistazo a las redes sociales, hacer comidas medianamente rápidas, ver de refilón alguna serie en Netflix y volver a dormir para repetir todo esto. Lo que para la mayoría resulta una rutina más o menos tranquila, para otros causa frustración. Tanto es así que ya buscan desconectarse de cualquier estímulo externo. Es lo que se conoce como ayuno de dopamina, una práctica que se ha convertido en la terapia de moda en Silicon Valley. ¿Cómo? Privándose de alimentos, de Instagram y de sexo con el objetivo de valorar lo que realmente tienen en sus vidas.

Esta expresión se utilizó por primera vez en 2016. Sin embargo, fue gracias a un post de un profesor de Psicología la Universidad de California (Estados Unidos) cuando realmente se popularizó. Para Cameron Sepah, “tomar un descanso de los comportamientos que desencadenan grandes cantidades de liberación de dopamina (especialmente de manera repetida) permite que nuestro cerebro se recupere y se restablezca”. O dicho de otra forma, restringir el placer para aprender a apreciar las cosas básica de la vida. De esta forma, consiguen mayor concentración y desarrollan mayor felicidad.

La dopamina es uno de los neurotransmisores más conocidos de nuestro sistema nervioso. Activa el placer y los circuitos de recompensa del cerebro, además de la sensación de calma y relajación entre otros sofisticados procesos. Este compuesto químico constituye también uno de los más importantes a la hora de regular nuestra conducta. Según un estudio liderado por Joshua Berke, profesor de Neurología y Psiquiatría de la misma universidad, liberar esta sustancia puede ser provocada por múltiples estímulos externos, especialmente acontecimientos sobresalientes inesperados. “Estos pueden variar desde ruidos fuertes repentinos y desagradables hasta estímulos que, a través de la experiencia previa, se han asociado con la recompensa”, indicó.

Dejar de hablar y practicar sexo

Para algunos, este ejercicio supone reducir estímulos de su entorno, como no escuchar música o no usar aparatos electrónico. En cambio, para otros, también se basa en dejar de hablar con nadie durante ese tiempo. Incluso hay quienes evitan la luz artificial o eliminan los medicamentos que tienen que tomar. Aunque lo más habitual es abandonar actos tan comunes como comer, hacer ejercicio, comprar o practicar sexo. Y, precisamente por esto, cuanto más expuestos estamos a ella, más necesitamos perseguir niveles más altos para lograr el mismo efecto.

De esta forma, las personas que realizan este ayuno pasan jornadas evitando su segregación con el fin de reservarla para otros momentos. De tal modo que, cuando recuperan su rutina, disfrutan aun más de los mismos placeres. Algo que, desde el punto de vista científico, no cuenta con demasiados adeptos. Pues no hay forma de saber si realmente ocurre tal y como dicen. Además, niveles muy altos pueden provocar obsesiones, alucinaciones e ilusiones, así como pueden favorecer el desarrollo de patologías como la obesidad, la adicción y la esquizofrenia.