El globo terráqueo, más alto que la Torre Eiffel, que España quiso construir en el parque del Retiro en 1892

El arquitecto Alberto de Palacio propuso levantar este monumento que iba a superar a la Torre Eiffel terminada tres años antes, entonces la estructura más alta construida

El "monumento colosal en memoria de Cristóbal Colón" diseñado por el arquitecto Alberto de Palacio.
El "monumento colosal en memoria de Cristóbal Colón" diseñado por el arquitecto Alberto de Palacio. FOTO: La Razón (Custom Credit)

Rara vez los grandes eventos conmemorativos dejan un legado a la altura de lo que se celebra, pero en 1892 estuvo a punto de suceder. El IV Centenario del descubrimiento de América contó con los actos habituales en este tipo de celebraciones: exposiciones históricas, inauguraciones de monumentos, congresos…, pero poco que se recuerde más allá de las replicas de la Niña, la Pinta y la Santa María, construidas por Estados Unidos y España, que protagonizaron algunas exhibiciones navales. Sin embargo, el proyecto de uno de los arquitectos más prestigiosos de la época presentado para este centenario, que no llegó a realizarse, habría supuesto un hito con tanta proyección como la Torre Eiffel y un enorme legado histórico de la conmemoración.

Arrebatar a Francia el mérito de haber levantado la construcción más alta del mundo era lo que pretendía el arquitecto Alberto de Palacio, en cuya trayectoria se encuentran obras como el primer puente transbordador del mundo (Puente de Vizcaya), el edificio del Banco de España, la estación de Atocha o el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid, aprovechando la conmemoración del viaje de Cristóbal Colón. Su idea de “monumento colosal en memoria de Cristóbal Colón” era un globo terráqueo de 200 metros de diámetro instalado sobre un soporte de 100 metros de altura. Una construcción que habría de coronarse con una reproducción de una de las carabelas de Colón con la que habría alcanzado una altura superior a los 300 metros de la torre Eiffel.

Entre las obras del arquitecto Alberto de Palacio se encuentran el Puente de Vizcaya, la estación de Atocha y el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid.
Entre las obras del arquitecto Alberto de Palacio se encuentran el Puente de Vizcaya, la estación de Atocha y el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid. FOTO: La Razón (Custom Credit)

De Palacio, un arquitecto que se caracterizó por la búsqueda de la funcionalidad en sus creaciones y el empleo de acero y cristal, llevaba un tiempo trabajando en el proyecto cuando lo propuso en España. Había presentado una primera versión de su idea para que formara parte de la Exposición Universal de Chicago en 1893, pero a pesar de reconocer el proyecto con sendos galardones Estados Unidos no quiso llevarlo a cabo.

El monumento de Alberto de Palacio habría sido la construcción más alta del mundo.
El monumento de Alberto de Palacio habría sido la construcción más alta del mundo. FOTO: La Razón (Custom Credit)

El arquitecto trajo su proyecto a España, donde ya había levantado sus obras más reconocidas, rediseñando algunos aspectos. El monumento iba a ser un homenaje a la hazaña de Colón y desde luego tenía el mismo carácter arriesgado. Levantado en el madrileño parque de El Retiro sobre una base de hormigón y acero de 100 metros de altura, el globo terráqueo iba a contar con un mirador de Madrid a la altura de la línea del ecuador con una longitud de 700 metros y 14 de ancho. El añadido de la réplica de la Santa María coronando la estructura se decidió para desempatar con los 300 metros de altura de la Torre Eiffel. En la base, 14 enormes estatuas rodeaban el monumento y daban la bienvenida a los visitantes.

El globo terráqueo del Alberto de Palacio en el Parque del Retiro de Madrid.
El globo terráqueo del Alberto de Palacio en el Parque del Retiro de Madrid. FOTO: La Razón (Custom Credit)

El gigantesco globo terráqueo del arquitecto no iba a ser solo un monumento que admirar o desde el que ver Madrid. La construcción más alta del mundo incluía el aprovechamiento del interior de la estructura con espacio para restaurantes, salas de conferencias, teatro y museo y encontró una gran acogida en la sociedad de la época. Sin embargo, el desorbitado presupuesto que requería el monumento fue la causa de que no llegará a realizarse y España perdiera la oportunidad de haber construido la estructura más alta del mundo.