Estudio

Los medios de comunicación, esenciales ante la desinformación

Uteca y la Universidad de Navarra publican el I Estudio sobre este problema que preocupa cada vez más a la sociedad española

Con el bombardeo diario y continuo de mensajes desde todos los emisores existentes, la sociedad tiende a no reconocer la verdad y los hechos contrastados en un mar de noticias inventadas, falsas y, en general, una corriente de desinformación que nos inunda. El «I Estudio sobre la desinformación en España» desarrollado por la Unión de Televisiones en Abierto (Uteca) y la Universidad de Navarra en colaboración con Barlovento Comunicación, ha conseguido ponerle cifras a la magnitud de un problema que hay que enfrentar porque ya tiene la entidad de una preocupación social que hay que analizar, buscar sus causas, encontrarle un contrapunto en el papel fundamental que la ciudadanía atribuye a los medios de comunicación como contrapeso y, por supuesto, establecer los sistemas sociales y de educación que hagan posible su eliminación o control.

El estudio, con 1.224 entrevistas, consta de tres bloques en el que las preguntas se agrupan para calibrar «El auge de la desinformación», consecuentemente y en contraposición «El valor de la información» y por último establecer «La regulación, factor clave» para controlar el problema. Entre los datos obtenidos destaca la cifra de españoles que admiten haber creído alguna vez un mensaje que resultó ser falso (72,1%, y que llegó a ascender al 73% en la franja de los 18 a los34 años. De ahí que las cifras apunten a que un 95,8% crean que la desinformación es un problema en la sociedad actual e incluso llegue a ser un riesgo para la Democracia y la estabilidad de cualquier país (91%). Lo importante es que los medios de comunicación, como recuerda Eduardo Olano, Presidente de Uteca, siguen siendo «los garantes de una información veraz, contrastada y de confianza» y en ellos, en su «carácter esencial», recae la confianza para que eviten la propagación de las fake news y los bulos. Así el 80,8% certifican su apuesta por la televisión, la Prensa (digital y escrita) y la radio para combatir los intereses creados de algunas «informaciones». Especialmente satisfactorio, como recuerda Olano, es que «un 84,6% de los encuestados prefiere los medios de comunicación para informarse por sus equipos profesionales de periodistas y esa preferencia alcanza al segmento más joven (de 18 a 34 años) y que, pese a ser un gran consumidor de redes sociales, se decanta mayoritariamente (75,9%) por esos mismos medios para informarse. Punto aparte y por actualidad, es interesante comprobar que el 83,3% de la población cree que la difusión de desinformación ha aumentado primero durante la pandemia y se extiende ahora con la invasión de Ucrania.

En cuanto a las soluciones para paliar esta «infodemia» de desinformación, la medida más citada para combatir la difusión de contenidos falsos es evitar el reenvío de mensajes anónimos (51%), seguida de informarse en televisión, prensa y radio (42,7%), así como realizar campañas educativas (38,5%). Curioso resulta que los encuestados piensan que son los demás, no ellos mismos, quienes se vuelven más crédulos. Un 88,1% considera que los españoles en general creen más los mensajes que reciben si coinciden con su forma de pensar. Una percepción que cambia totalmente cuando se les pregunta si en su caso particular ocurre lo mismo. Solo el 32,8% admite que les sucede. Y cuando nos damos cuenta, otra vez acudimos a lo que nos ofrece más confianza: La televisión en abierto (58,7%), la prensa digital y de papel (50,2%) y la radio (48,1%) son elegidos como los canales por los que se recibe una información más veraz, de mayor confianza y más contrastada. Muy lejos quedan las redes sociales, señaladas por un 8,8%, las plataformas de compartición de vídeo (5,9%) y, en último lugar, los servicios de mensajería instantánea, que caen hasta el 2,6%.

Este estudio no solo es un recordatorio, si no que debería actuar para dejarnos espacio a la reflexión «colectiva e individual» para contrarrestar esta creciente tendencia hacia la desinformación. Hace falta, como demandan desde Uteca y la Universidad de Navarra, una «alfabetización mediática», para que podamos informarnos en libertad.