Repostería

"Top Chef: dulces y famosos" impone su primera criba seria y manda a casa a una actriz popular

Penalizaciones tempranas, equipos marcados por el azar y un reto a oscuras desembocaron en una prueba de galletas contrarreloj. El jurado premió una mejora evidente y castigó fallos de base

"Top Chef: dulces y famosos" impone su primera criba seria y manda a casa a una actriz popular
"Top Chef: dulces y famosos" impone su primera criba seria y manda a casa a una actriz popularRTVE

Tras el estreno del domingo y la primera despedida —la de Marina Castaño—, "Top Chef: dulces y famosos" emitió este miércoles en La 1 su segunda entrega con una baja que reordena el tablero. No fue una eliminación amable: fue de esas decisiones que separan afinidades y recuerdan que aquí no basta con la simpatía.

La velada arrancó con un guiño a la repostería popular: tres mujeres de pueblo llevaron a las cocinas una receta clásica de pestiños. El ejercicio, en apariencia sencillo, dejó retratados a varios aspirantes y terminó con dos castigos directos para Eva Isanta y Mariano Peña, señalados como los más flojos tras la cata de Eva Arguiñano y Osvaldo Gross.

El segundo reto añadió una dificultad traicionera: cocinar por equipos, pero con una pareja obligada por la penalización, mientras el resto se repartía al azar con la elección de cuchillos. El encargo era técnico y vistoso: una tarta hecha con crepes teñidos en siete colores, con una exigencia matemática —cuatro crepes por color— y una amenaza constante: vigilar el reloj de arena para evitar sanciones colectivas.

Tras la degustación, el jurado —Paco Roncero, Arguiñano y Gross— marcó los nombres que volvían a cocinar: el equipo azul (Samantha Ballantines, Desirée Vila y Luis Merlo) y el dúo penalizado (Mariano Peña y Eva Isanta). Y quedó el tercer foco de tensión: el trío Ivana Rodríguez, Tote Fernández y Alejandro Vergara. Había dudas… y se resolvieron a la antigua: suerte. El azar empujó a Vergara (actor de "La Promesa") a la siguiente ronda.

La tercera prueba fue, probablemente, la que definió la noche: tarta de queso con decoraciones, pero con un ingrediente añadido que altera cualquier plan: una caja gigante a oscuras para adivinar el postre. Hubo errores, porciones desiguales y más de un gesto de frustración, pero el jurado salvó al equipo de Mariano Peña, Samantha Ballantines y Desirée Vila, dejando a Vergara, Isanta y Merlo en la temida prueba de eliminación.

La “prueba de fuego” pedía seis galletas rellenas de nube en una hora. El jurado fue especialmente claro con Eva Isanta: galletas quemadas, ejecución irregular y un relleno que no convenció, con la mermelada como único salvavidas. A Luis Merlo le valoraron una mejora visible, aunque con deberes en la masa, y a Alejandro Vergara le reconocieron sabor y un masmelo logrado. Desirée fue proclamada pastelera top de la noche y el veredicto final dejó fuera a Eva Isanta, que se despidió con deportividad: “Me parece justo”, dijo, cerrando su paso por el programa con ese poso agridulce que dejan los concursos cuando el esfuerzo no alcanza.