Como un huevo a una castaña

Chover y Climent salen a hombros pese al poco juego de los novillos de Alcurrucén

La Razón
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Novillos de Alcurrucén, bien presentados y de poco juego, Jesús Chover (de rosa pálido y azabache), ovación y dos orejas; Cristian Climent (de pavo y oro), silencio y dos orejas y rabo; y Juan Antonio Navas (de purísima y oro), silencio con aviso y silencio. De las cuadrillas destacaron Alberto Martínez y Raúl Martí. Media entrada.

Poco tuvo que ver la segunda novillada de esta especie de mini feria que la empresa gestora de la plaza de Valencia ha llevado a la vecina playa de El Puig con el primer festejo de la misma. Para empezar hubo mucha menos gente en los tendidos y tampoco el juego del ganado de Alcurrucén dio para que sus matadores pudieran lucir más allá de evidenciar voluntad y ganas. Fue una novillada bien presentada para una plaza de esta categoría y características pero sin el cuajo ni la presencia de la de Fuente Ymbro lidiada dos días antes. Tampoco su comportamiento tuvo nada en común, siendo de mucho menos juego los novillos de los hermanos Lozano.

Gustaron, en cambio, la disposición y las maneras de Jesús Chover, muy puesto, firme y asentado. Se lució al veroniquear a su primero banderilleó con exposición y arriba, sacando luego todo lo que tuvo su oponente, al que esperó mucho y con el que se dio un arrimón final que no tuvo recompensa al tardar en caer el animal. El cuarto le dio una buena paliza en banderillas pero no por eso se amilanó, al contrario, volviendo a estar muy valiente y entregado para robar todo lo que tuvo el novillo.

Apenas nada pudo hacer Cristian Climent con su muy reservón primero, con el que se esforzó por meterle en el engaño aunque fue ello misión imposible. Tampoco el quinto pareció servir en los primeros tercios, pero en la muleta rompió a bueno y permitió al novillero local una faena basada en el toreo al natural, muy ligada y templada, limpia y por bajo que remató con acierto y prontitud, llevándose otro rabo.

Juan Antonio Navas, en su segunda novillada con caballos, se las vio con un primer astado áspero y violento al que a base de paciencia y tesón logró sacar dos buenas tandas al natural y poco más que voluntad y ganas pudo exhibir con el sexto, otro novillo aQbanto y complicado que nada quiso saber del novillero.