Cuando Las Ventas muta en dehesa: el patrimonio ecológico del toro bravo

Tendido 11 presenta «El toro es Ecología», exposición de fotografía que defiende al toro como adalid del campo español

«El toro es Ecología». Sujeto, verbo y predicado en cuatro palabras que vertebran uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la defensa de la Tauromaquia. Por ello, desde hoy hasta el final de la Feria de San Isidro y bajo este título, el Tendido 11 de Las Ventas acoge una exposición en la que seis impresionantes láminas seis de los fotógrafos Gorka Azpilicueta y Arsenio Ramírez reafirman por qué «el toro bravo es el rey indiscutible de la dehesa».

«Por su valor genético, histórico y medioambiental, el toro es una pieza indispensable de la dehesa, hay que proteger a ambos, tanto a la raza como a su hábitat, porque son señas de identidad de un país, en el que buena parte de sus especies no podrían sobrevivir si no existiera este paraíso natural en el que convive», explicó el biólogo Miguel Del Pino, que destacó su valor extensivo «por delante de otros animales autóctonos de este ecosistema como el cerdo ibérico, la oveja o la cabra».

La muestra, organizada por Taurodelta a través de -Tendido 11- con la Fundación del Toro de Lidia, refleja por medio de seis foto-instantes de la vida de los astados algunas de las características que la hacen única: raza bovina más antigua del mundo, joya del patrimonio genético español, guardián de la dehesa ibérica, crianza sostenible, factor de fijación rural y patrimonio cultural material e inmaterial irreemplazable.

«Estamos ante un animal milenario que en España se ha sacralizado durante generaciones, es todo un milagro de la genética, porque en apenas dos siglos de evolución contemplamos ya la raza más armónica, descendiente del bisonte y el uro, que cumple como ningún otro animal ese canon perfecto entre belleza y fiereza», prosiguió Del Pino, al que preguntan «muchas veces como puede ser amante de los toros, un amante de la Naturaleza y del mundo animal, pues... por eso, precisamente, por eso», zanjó con satisfacción.

Asimismo, también destacó la «fácil adaptación de las reses bravas a terrenos de nula o poca rentabilidad para otros ecosistemas». «Las dehesas hace unas décadas estaban destinadas a ser masivamente taladas hasta convertir su aspecto en esa estepa mesetaria que puebla buena parte de la Península, hay que estar agradecido al toro de lidia porque ha permitido la sostenibilidad del ecosistema ya no sólo por su rentabilidad sino también su preservación, porque hablamos del gran guardián del campo ante los incendios», concluyó su intervención Del Pino.

Acto seguido, tomó la palabra el periodista Juanma Lamet, especialista en Tauroeconomía que calibró el impacto económico del toreo, «una actividad que no sólo genera una plusvalía por sí sola, ya que también consigue que en aquellas zonas donde no había riqueza, comience a obtenerse un beneficio ajeno también al mero hecho taurino». «En España hay 540 mil hectáreas de dehesa ibérica dedicada al toro bravo, dividido en 1.281 ganaderías de reses de lidia, una superficie que supera en extensión a provincias como Baleares, La Rioja o Cantabria», comparó al tiempo que defendió «un sector que genera 204 millones de euros en beneficios al año y ofrece trabajo estable a más de 15.000 personas».

«Ahora que está tan de moda y todas las naciones del mundo tienen en su política fundacional la lucha contra el cambio climático, creo que es básico trabajar en la protección de un valor aprovechable que nos reporta semejante plusvalía», concluyó.

Por su parte, Borja Cardelús acudió en nombre de la Fundación del Toro de Lidia, cuya labor debe ser «la promoción del toro, el gran protagonista, con iniciativas como esta». «Aquí tenemos media docena de motivos sociológicos y culturales por los que hay que defender este patrimonio nuestro por mucho que realmente puedas detestar la Tauromaquia», responsabilizó, antes de lanzar su apuesta por «demostrar a la sociedad que el mundo de los toros es mucho más que esa foto final en la plaza con el animal agonizante».

Finalmente, Manuel Martínez Erice, empresario venteño de Taurodelta, felicitó una vez más a los aficionados por «la acogida que un año más han dado a este Tendido 11». «En Madrid, pese a quien pese y para bien, mayo es el mes del toro, así lo está demostrando el público, que pasa la jornada desde primera hora de la mañana hasta la última de la noche», agradeció orgulloso de haber convertido Las Ventas en «un escenario que va mucho más allá de las dos horas de festejo».