El Fandi, de la tragedia al triunfo en la antesala de José Tomás

El Juli le acompaña en la salida a hombros tras dos faenas de perfil bajo en la feria de Granada en la que Morante quedó inédito.

Los diestros David Fandila "El Fandi"(d) y Julián López "El Juli"salen a hombros de la plaza de toros de Granada. Fotos: EFE/Miguel Ángel Molina
Los diestros David Fandila "El Fandi"(d) y Julián López "El Juli"salen a hombros de la plaza de toros de Granada. Fotos: EFE/Miguel Ángel Molina

El Juli le acompaña en la salida a hombros tras dos faenas de perfil bajo en la feria de Granada en la que Morante quedó inédito.

Era la tarde antes de José Tomás. La antesala. La tarde que por sí misma debía tener los alicientes suficientes para gozarlo. Pero ocurrió algo ¿extraño? ¿habitual? sin quererlo, sin desearlo, sin haberlo pensado de pronto nos vimos metidos en una vorágine ajena, como si aquello no fuera con nosotros. Como si fuera una creación poco creíble de la honda estética de la tauromaquia. Y a plaza llena. Preciosa la plaza de Granada. Ambientazo por dentro y por fuera. Entrega de la gente con ganas de divertirse sin pensar demasiado que por eso han llegado hasta aquí. “Caralimpia” fue toro excepcional, de la casa Matilla para resumir, noble, repetidor, con entrega... Un no se puede pedir más para gozarlo sin demasiadas complicaciones. Y le tocó al torero de la tierra. David Fandila “El Fandi” con todos ustedes. Sacó todo su arsenal como si no hubiera mañana. Cuesta hasta hacer recopilación: largas de rodillas en el saludo capotero, un quite tan variado que no hubo un lance igual y banderillas con la marca de la casa que no suele dejar indiferente a nadie. Y nadie se convirtió en su Granada del alma. Sigamos con la muleta: toreo de rodillas, de pie, por aquí y por allá, del derecho y del revés mientras el toro perseguía el engaño ajeno a todo, entregadito. Si se la dejaba en la cara convertía aquello en un circular improvisado. Ya con todo hecho, siguió por manoletinas de rodillas. Un todo. Un más con una estocada punto caída que le dio el doble premio y parece ser que todos contentos. A por la merienda.

A la vuelta de ella nos esperaba Morante. De nuevo. En su primero vimos un cliché de sí mismo. De buena condición el toro, con el empuje justo, o menos. Un puñado de derechazos con el empaque que le es propio y poco más. Como si la historia se repitiera hasta lo previsible. Lo mismo, pero en versión abreviada con el cuarto, que creemos que fue deslucido, tampoco hubo mucha opción de demostrarlo. La bronca del bendito público tuvo más fuerza que toda la faena.

El diestro David Fandila "El Fandi"sufrió una cogida en la lidia al segundo de los de su lote

Inconexo estuvo El Juli con el segundo, que era toro ramplón como terciado había sido el primero y astillado el tercero. Este, el segundo fue noble en el engaño a ese punto de querer rajarse. Sin ritmo ni estructura el trasteo fue un todo y nada. Y en el limbo quedó. La estocada fulminante y vía directa el premio. Tuvo nobleza y humillación el quinto, de Peña de Francia. Lo demás había que ir a buscárselo porque navegaba entre las irregularidades. Así la faena de El Juli. Una vez para fuera, otra sometiendo al animal y al siguiente descolocadísimo. La estocada, en cuestión de segundos, le dio el otro premio y la Puerta Grande.

El Fandi estuvo a punto de perdérsela. Eso y todo cuando no llegó a hacer el quiebro con las banderillas y el sexto se lo llevó por delante con una violencia extrema. Qué fea manera de cogerle, de rozar la tragedia y salir de ella indemne. Enmudeció Granada. Volvió, clavó los palos, sin una de las hombreras descosida por el pitón del toro, y lo dio todo en la muleta. Su plaza hacía tiempo que se había entregado y cambió esa enfermería a la que se acercó estrepitosamente por la Puerta Grande entre la masa. Agonizamos en el percance. José Tomás ya está más cerca.

Ficha del festejo

Granada. Se lidiaron toros de García Jiménez, 1º, noble, de buena condición pero con el empuje justo; 2º, y 6, de media arrancada; Olga Jiménez, 3º, de buena condición, y 4º; deslucido; Peña de Francia, 5º, noble, humilla y de desigual ritmo. Lleno de “no hay billetes”.

Morante de la Puebla, de caldero y azabache, estocada caída (saludos); pinchazo, media estocada (bronca).

El Juli, de nazareno y oro, estocada caída fulminante (oreja); buena estocada (oreja).

El Fandi, de carmín y oro, estocada desprendida, aviso (dos orejas); estocada (oreja).