Toros

El multitudinario encierro infantil que hace sudar a grandes y pequeños

Primera cita de los encierros para niños en la cuesta de Santo Domingo: emoción asegurada

Imagen del encierro infantil de Pamplona
Imagen del encierro infantil de Pamplona

También es San Fermín quien hace girar el mundo antes de que empiece todo. Para él el cántico, incluso el periódico enrollado. Y la multitud, que es lo que tiene Pamplona estos días allá donde vayas. La soledad no te pertenece. Once y media de la mañana. Los niños se arremolinan más allá de la plaza del Ayuntamiento, de camino a la cuesta de Santo Domingo, o lo que es lo mismo, palabras mayores, casi mágicas porque las tenemos integradas de manera automática en el registro mañanero. En el ADN de los miedos. Pero esta vez no nos aguardan las caras del miedo. Algunas son las mismas, pero de las manos los hijos, la dulzura, la transmisión de un patrimonio incalculable. De ahí abajo, de Santo Domingo, de los pies del Santo salen los toros que hacen correr a los niños hasta la plaza del Ayuntamiento y les pone el corazón a mil.

Hasta asistencias sanitarias por si en algún traspié se sale malherido. Todo en orden y concierto. Hasta las emociones. ¡Cómo no se van a respirar los encierros si están en las venas desde la infancia! Para arriba y para abajo van los carretones. Incansables, mientras a los padres les falta el aliento, que no la alegría.

La jornada está hecha antes de que venga los gigantes y cabezudos, los famosos kilikis, con los que se reparte a partes igual temores y amores. Mañana, a las once y media, volverán los encierros infantiles, y la multitud, esta vez de niños, volverá a girar entorno al toro. Seguro.