«Es un atropello a la profesión»

El mundo del toro, indignado, subraya la persecución a la que está sometida la Fiesta.

El mundo del toro, indignado, subraya la persecución a la que está sometida la Fiesta.

La fiesta nacional sufrió ayer un nuevo y grave revés, esta vez por parte del Parlamento Balear donde se ha aprobado una ley de regulación sobre las corridas de toros que no permite la sangre ni la muerte del animal en los espectáculos taurinos. Desde el momento en que se conoció, las voces del mundo del toro se levantaron en defensa de la tauromaquia, tanto profesionales como aficionados. Para el matador Juan José Padilla, figura muy respetada en el coso balear, «es evidente que la fiesta está perseguida por un sector político, pero confío en que se tomen medidas desde el Gobierno. No es una regulación, sino una ley con el propósito de exterminar la tauromaquia. Nuestra fiesta es la única manifestación artística que no está siendo respetada como el patrimonio cultural que representa».

Tampoco los jóvenes toreros quieren quedarse callados. Así, José Garrido declaró que «el interés político parece estar por encima de todo, incluso de la cultura. Se utilizan los toros como un arma para ganar votos. Intentan acabar con todo lo que no les resulte económicamente rentable. La tauromaquia ha sido lo primero, pero qué será lo próximo...» El joven diestro valenciano Román afirmó que «la muerte del toro en el ruedo, es donde reside la verdadera integridad del espectáculo. Censurar la suerte suprema es acabar con el toreo». Miguel Abellán también se mostró indignado al sentir que «se está produciendo un atropello contra su profesión y la libertad de pensamiento. Se impone una vez más la dictadura ‘‘podemista’’, ya que parecen ser ellos los que deciden los espectáculos que la gente puede disfrutar y los que no».