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Gonzalo Caballero: "Me están castigando más los toros ahora que cuando asomaba mi inexperiencia"

El novillero madrileño, obligado a cortar la temporada, será operado de nuevo la próxima semana de una cornada en el pene

Desplante de Gonzalo Caballero, en imagen de archivo
Desplante de Gonzalo Caballero, en imagen de archivo

Con un valor a prueba de bombas, el novillero Gonzalo Caballero ha pagado un fuerte peaje durante su etapa de novillero. El último percance llegó apenas dos semanas atrás en Roquefort (Francia) con una cornada de 7 centímetros en el pene, que no le impidió regresar a los ruedos, precipitadamente, el pasado domingo. Una osadía que ahora le obliga a cortar la temporada, la herida ha empeorado y deberá pasar de nuevo por el quirófano.

-Siempre dijeron que las prisas no son buenas consejeras.

-Sí, pero el ansía que tenemos todos por torear, ese veneno que llevamos dentro, nos incita a cometer imprudencias. Pedí el alta contra la voluntad de los médicos y el domingo toree en Collado Mediano. Ahora, han llegado las consecuencias.

-Siguiendo con el refranero, visteme despacio que tengo prisa.

-Sí, fue una temeridad. Por un paseíllo, ahora voy a estar mes y medio fuera de los ruedos. La piel estaba necrosada y me la tuvieran quitar y ahora la semana próxima, el miércoles o el jueves, me van a tener que operar otra vez.

-¿Por qué asumió esos riesgos?

-Cuando estás en un momento bueno de forma en la cara de los astados, sólo piensas y ves toro en todas partes. El ímpetu te catapulta a seguir adelante y tomar esas decisiones que puedan parecer cuestionables desde fuera.

-¿En qué consistirá la operación?

-Me realizarán un pequeño injerto de piel para llevar a cabo la reconstrucción del tramo que destrozó el pitón. Me han hecho ver que el riesgo es altísimo por lo delicada que es esa zona, puesto que podría incluso quedar inutilizable.

-Entonces, temporada finalizada para usted.

-Sí, sí. Me han pedido que, sobre todo, sea sensato. No puedo arriesgarme a unas secuelas para toda la vida por no perderme media docena de compromisos. También pienso que esta precipitación ha llegado porque este mismo año, cuando me partí la cabeza del radio toreando en el campo, pude recortar mucho los plazos de la recuperación sin problema y pensé que ahora podría hacer lo mismo.

-¿Cómo llegó la cornada?

-Estaba entregado. Ya he saboreado orejas en Madrid, Sevilla o Pamplona, pero esa tarde en Roquefort, creo que fue el día más feliz de mi vida vestido de luces en una plaza. Había disfrutado muchísimo y trataba de cerrar por bernadinas. Me cogí y me caló en el pene, me levanté y volví a pegarle otra más, pero me volvió a echar mano, recibí un puntazo en el muslo. Pese a los dolores, aguanté en el ruedo hasta matarlo y las sensaciones fueron magníficas: un público tan exigente como el que hay en Francia, volcado, reconociendo mi faena fue una experiencia tremenda.

-¿Cómo está saliendo la temporada?

-Estoy contento con los resultados, pero no con el número de paseíllos. He tenido pocos contratos, pero tengo muy claro que no voy a faltar al respeto a esta profesión. No voy a torear como otros compañeros por dos mil euros, pienso defender siempre mis honorarios, aunque me cueste mucho más torear. Aunque, lógicamente, me da rabia ver como algunos de los novilleros punteros en el escalafón sí aprovechan para seguir subiendo y hacer sus carreras gracias a esas malas artes. Da lo mismo, yo quiero ser figura del toreo por la vía de la verdad.

-¿Desilusionado?

-No sé si es la palabra. Pero, desde luego, que un novillero que aglutinó tantísimos premios en San Isidro se quede toreando tan poco en verano, quiere decir que algo no encaja. En el mundo del toro que conocí y me enseñaron, un triunfo en San Isidro tenía muchísima repercusión años atrás.

-Tiene esa fecha de mayo por San Isidro grabada en la cabeza.

-Si mato los dos toros, no tengo dudas de que hubiera salido por la Puerta Grande. Pude lograr una oreja de cada animal de mi lote. Me arrepiento cada día de la mala espada de aquella tarde, lo recuerdo mucho, porque desde que lo estaba pinchando sabía que esos errores me iban a costar contratos.

-Segundo año con picadores, ¿se ve más cuajado?

-Sí, he crecido a nivel personal. Estoy más hecho y me sigo poniendo delante de «la vía del tren», ya no asoma tanto esa inexperiencia que tantas volteretas me costaba, aunque, paradójicamente, me están castigando mucho más fuerte los toros ahora que antes.

-¿Sueña con una alternativa en Madrid?

-Llegará el año que viene, seguro. Claro que me gustaría que fuera en Madrid. Es mi plaza, en la que más he disfrutado y en la que he visto toros desde pequeño. Mi sueño pasa por triunfar allí y si es desde el mismo día de mi alternativa, mejor.