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Importante Aguado el día que Fortes burló la tragedia

El confirmante, que sustituía a Ureña, corta una oreja en la primera de la Feria de Otoño.

A punto de cumplir los seis años, a punto de ser desahuciado para la honra de la lidia en las plazas, el toro, “Estafador” se la tenía guardada. Todo dentro. Ni una embestida le había regalado a Fortes para el triunfo, para el éxito, aunque minutos después acabó por regalarle la vida pudiendo habérsela quitado con un pitonazo certero. Se entretuvo con él en el cara a cara de la muerte, cuando la espada entró y herido no entró en razones ni en los capotes que sobrevolaban en un revuelo terrible, en una caza de brujas, que nos asfixiaba. Jiménez Fortes rodaba sobre la arena a merced de este quinto, sobrero de Conde de Mayalde. El susto fue mayúsculo, vimos entrar y salir el pitón por muchos sitios, pero el más impactante y el que peor histórico tenía sin lugar a dudas y más sobre su cuerpo fue el que le sacó por la misma corbata del vestido y apuntando al cuello. Una barbaridad que nos dejó sin aliento y con el miedo hasta las entrañas. Del que no se pasa. Intentó reponerse, pero se lo llevaron a la enfermería y lo agradecimos. Nada había podido hacer. Respiramos cuando supimos que se había salvado de veras.

Imagen del percance de Fortes

Pablo Aguado se hacía con el sexto y se creció como un titán, porque el de Victoriano no se lo puso fácil, embistiendo por dentro y recortando el viaje. En cada muletazo exponía los muslos, y lo que no son los muslos, al servicio del toreo, de su futuro, de su ambición, de esa locura que se llama tauromaquia en pleno siglo XXI. De saber que en esa tarde le iban otras muchas. Y de ahí la firmeza, la entrega, la verdad, para quedarse quieto cuando el toro paraba cerca, cuando el toro emprendía el viaje por dentro y lo acababa mucho antes de lo deseado. La gente entró de lleno en la faena y eso que los ánimos habían estado revueltos, incluso asquerosetes. Aguado se situó en Madrid, en el punto de salida para la próxima temporada. Pasos lentos, pero muy firmes. Ganas había puesto con el de la confirmación, protestón y sin opciones.

Mucha calidad tuvo el tercero, que le tocó a Fortes y escasa duración. Tropezada le quedó la primera parte de faena y vino desilusión cuando se desinfló.

Era la tarde de Talavante. La de su apuesta. La de meterse en el bombo por partida doble después de una temporada compleja y con muchos prismas. No resultó ser la tarde. El cuarto debió volver a corrales y su primero sí tuvo buena condición y la faena ganas desde el cartucho del pescao con el que recibió al toro. A pesar de que le sacaron a saludar y de que Talavante puso todo de su parte, el ambiente no llegó nunca a romper ciertas hostilidades, y la espada las acrecentó.

Las Ventas (Madrid). Primera de Feria de Otoño. Se lidiaron toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés, 1º y 4º. El 1º, protestó; el 2º, noble y de buen juego; el 3º, de mucha calidad pero muy a menos; el 4º, deslucido por flojo y renqueante; el 5º, sobrero de Conde de Mayalde, deslucido; y el 6º, complicado, embiste por dentro. Casi lleno.

Alejandro Talavante, de gris plata y oro, pinchazo, estocada baja, aviso (saludos); dos pinchazos, estocadaestocada (silencio).

Fortes, de grana y oro, estocada defectuosa, aviso, descabello (silencio); dos pinchazos,estocada y cogido, tres descabellos.

Pablo Aguado, que confirmaba alternativa, de vainilla y oro, estocada (silencio); estocada (oreja).