Las gracias de Rubén

Rubén Pinar corta tres orejas a una deslucida corrida de Alcurrucén

Rubén Pinar corta tres orejas a una deslucida corrida de Alcurrucén

- Albacete. Séptima de feria. Toros de Alcurrucén, desiguales de presentación y de poco juego en conjunto. El 3º fue el de mejor son. Más de media entrada.

- David Mora, de rosa y oro, entera (silencio); entera (palmas).

- Paco Ureña, de azul rey y oro, tres pinchazos y estocada (ovación tras dos avisos); pinchazo y estocada (ovación con aviso).

- Rubén Pinar, de pavo y oro, entera y descabello (dos orejas tras aviso); pinchazo y entera (oreja). De las cuadrillas destacaron Javier Ambel y Pedro Iturralde.

- Parte médico de David Mora: «Cornada interna en cara posterior del muslo izquierdo de 10-12 cm., que produce rotura de fascia muscular de 5-6 cm. con separación de los bordes de la misma, y contusión en región lumbar».

Se esperaba más, mucho más, de la corrida de Alcurrucén, que lidió un encierro desigual de presentación y fundamentalmente deslucido, manso en el caballo, desentendido de la muleta, algún ejemplar con peligro y casi todo el conjunto sin opciones para sus matadores. Pero la diosa Fortuna reservó un ejemplar -el único de seis- mucho más potable y, dentro de lo que cabe, manejable en el último tercio, para Rubén Pinar, que no desaprovechó el presente y dejó ver sus gracias. Que fueron, básicamente, tres: cabeza amueblada y despierta, técnica bien aprendida y asimilada y decisión de triunfo a base de entrega.

Su primero buscó la huida desde que se hizo presente en el ruedo, aunque permitió a Pinar lucir a la verónica, en el galleo con que puso en suerte y las chicuelinas y tafalleras con que quitó. A base de temple y quietud, bajando mucho la mano y ligando los muletazos, gobernando con poder y habilidad las rebrincadas embestidas de su oponente -al que cuajó al natural- sacó una faena sólida y perfectamente estructurada que le valió ya la puerta grande. Y otra oreja se llevó del sexto, un toro feo y desgarbado, manso, reservón y a la espera, del que se empeñó en sacar todo lo que tuviese, esforzándose al límite en otra labor en la que aguantó dudas y parones de su oponente y demostrando que allí era él quien mandaba.

Paco Ureña estuvo muy por encima del primer toro de su lote, que rehusó la pelea desde el principio, tirando de paciencia para intentar meterle en el engaño. Pero dos no riñen cuando uno quiere. El quinto fue el único que peleó con ganas en el caballo, pero no acabó de romper en el último tercio, teniendo que hacer todo el gasto el murciano, valiente y dispuesto en un trasteo larguísimo y sin resultado positivo.

No tuvo suerte David Mora, a quien correspondió un primer oponente sin gracia alguna, con el que dejó una actuación correcta y suficiente pero carente de la chispa que le faltó al toro y resultó cogido al muletear al manso y peligroso cuarto, siempre pendiente del torero, con el que porfió tesonero en busca de un triunfo que no llegó.